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¿Exportar energía y traer gas? No cuadran los anuncios de Petro tras reunirse con Trump

Aunque el presidente habló de exportaciones de energías limpias y de gas venezolano, especialistas advierten que los proyectos citados no tienen capacidad, excedentes ni infraestructura para hacerlo realidad en el corto plazo. Análisis.

  • Expertos señalan que varios de los proyectos energéticos citados por el Gobierno aún no están en operación. FOTO: Presidencia
    Expertos señalan que varios de los proyectos energéticos citados por el Gobierno aún no están en operación. FOTO: Presidencia
hace 2 horas
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Luego de la reunión sostenida en Washington con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Gustavo Petro ofreció una rueda de prensa en la que planteó una ambiciosa visión energética para Colombia, ligada a la transición hacia energías limpias y a una eventual reactivación económica de Venezuela.

El mandatario habló de exportar energía eólica y solar, hidrógeno verde y de traer gas venezolano al país. Sin embargo, expertos del sector y fuentes del propio Gobierno advirtieron que varias de esas afirmaciones no son viables en los términos ni en los tiempos planteados.

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Energía eólica y el alcance real de La Guajira

Uno de los anuncios más cuestionados fue la posibilidad de exportar energía eólica desde La Guajira hacia Venezuela e incluso a otros mercados.

Aunque Petro destacó el potencial del norte del país para generar energía limpia a gran escala, fuentes oficiales explicaron que el proyecto al que se refería es Windpeshi, un parque eólico ubicado entre Uribia y Maicao, con una capacidad instalada de 205 megavatios.

El proyecto, que inicialmente estaba en manos de Enel y fue adquirido por Ecopetrol a mediados de 2025, requerirá una inversión cercana a los 300 millones de dólares.

Según funcionarios del sector energético, su diseño técnico solo permitiría abastecer a la región Caribe y no contempla, por ahora, la conexión al sistema nacional ni la exportación de energía a Venezuela.

Además, la entrada en operación no se proyecta antes de 2028, ya que aún se afinan aspectos técnicos y sociales, incluidas las consultas previas.

Lea más: Se necesitan más de US$5.000 millones para Colombia cumplir metas de transición energética

Hidrógeno verde: producción sin excedentes para exportar

Otro punto que generó debate fue la planta de hidrógeno verde ubicada en Cartagena, que el presidente calificó como la más grande de América Latina y con potencial exportador.

Si bien expertos confirman que se trata de la planta de mayor capacidad en Suramérica, aclararon que su producción está destinada exclusivamente a los procesos industriales de la refinería de Reficar.

La planta fue inaugurada en diciembre y actualmente se encuentra en fase de pruebas extendidas, con resultados positivos. No obstante, especialistas coinciden en que no habrá hidrógeno verde disponible para exportación.

“Todo el hidrógeno se usará en Reficar y Colombia no tiene, ni en el corto ni en el largo plazo, infraestructura para almacenamiento o exportación de este energético”, explicó un ingeniero cercano al proyecto que fue consultado por El Tiempo.

Se espera que entre en operación plena durante el primer semestre de 2026.

Conozca también: Ecopetrol dio un paso atrás en la transición energética: ¿por qué se bajó de la Ronda Eólica Costa Afuera?

El gas venezolano y los límites técnicos del gasoducto Ricaurte

El tercer tema abordado por el presidente fue la posibilidad de traer gas desde Venezuela, como parte de su estrategia de integración energética regional.

Petro planteó esta alternativa de forma sencilla, pero expertos señalaron que el único camino posible sería reactivar el gasoducto Antonio Ricaurte, una infraestructura de 225 kilómetros que permanece inactiva desde hace casi una década.

Este gasoducto fue construido en 2007 bajo un esquema de intercambio de gas entre Colombia y Venezuela, acuerdo que no se cumplió cuando Colombia entró en su curva de agotamiento.

Fuentes estatales le indicaron a El Tiempo que los costos para rehabilitarlo oscilarían entre 250 y 450 millones de dólares, debido al deterioro de la infraestructura, especialmente del lado venezolano, y a los daños registrados en algunos tramos del lado colombiano por vandalismo y corrosión.

Germán Zárate, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Energía y Tecnologías Afines (Acipet), advirtió que las declaraciones del presidente desconocen los requerimientos técnicos del transporte de gas.

“No sabemos en qué condiciones está la infraestructura ni si el gas venezolano, que tiene altos contenidos de CO₂, cumple con los estándares necesarios para no dañar los tubos”, señaló.

Luego añadió que cualquier reactivación debe cumplir las exigencias de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y superar obstáculos regulatorios y geopolíticos, incluidas las sanciones impuestas por Estados Unidos.

En conjunto, los expertos coinciden en que, más allá de la voluntad política, los proyectos energéticos planteados enfrentan barreras técnicas, financieras y regulatorias que impiden su ejecución en el corto plazo, lo que obliga a matizar el alcance real de los anuncios hechos tras la cumbre en Washington.

Entérese: Demanda de energía en Colombia creció 2,44% en octubre, impulsada por el sector industrial

El gas venezolano y los límites técnicos del gasoducto Ricaurte

El tercer tema abordado por el presidente fue la posibilidad de traer gas desde Venezuela, como parte de su estrategia de integración energética regional.

Petro planteó esta alternativa de forma sencilla, pero expertos señalaron que el único camino posible sería reactivar el gasoducto Antonio Ricaurte, una infraestructura de 225 kilómetros que permanece inactiva desde hace casi una década.

Este gasoducto fue construido en 2007 bajo un esquema de intercambio de gas entre Colombia y Venezuela, acuerdo que no se cumplió cuando Colombia entró en su curva de agotamiento.

Fuentes estatales le indicaron a El Tiempo que los costos para rehabilitarlo oscilarían entre 250 y 450 millones de dólares, debido al deterioro de la infraestructura, especialmente del lado venezolano, y a los daños registrados en algunos tramos del lado colombiano por vandalismo y corrosión.

Germán Zárate, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Energía y Tecnologías Afines (Acipet), advirtió que las declaraciones del presidente desconocen los requerimientos técnicos del transporte de gas.

“No sabemos en qué condiciones está la infraestructura ni si el gas venezolano, que tiene altos contenidos de CO₂, cumple con los estándares necesarios para no dañar los tubos”, señaló.

Luego añadió que cualquier reactivación debe cumplir las exigencias de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y superar obstáculos regulatorios y geopolíticos, incluidas las sanciones impuestas por Estados Unidos.

En conjunto, los expertos coinciden en que, más allá de la voluntad política, los proyectos energéticos planteados enfrentan barreras técnicas, financieras y regulatorias que impiden su ejecución en el corto plazo, lo que obliga a matizar el alcance real de los anuncios hechos tras la cumbre en Washington.

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