A lo largo de esta semana, previa a las elecciones de primera vuelta de este domingo, surgieron nuevos cuestionamientos por episodios de presunta participación en política del presidente Gustavo Petro. Particularmente, por un mensaje que publicó en su cuenta oficial de X, en el que mostraba y mencionaba el cierre de campaña de Cepeda desde Barranquilla.
El mensaje desató críticas inmediatas, especialmente porque los funcionarios públicos —y en particular el presidente de la República— no pueden participar en política ni respaldar de manera directa a un candidato. Sin embargo, Gustavo Petro ha sido reiterativo en este tipo de pronunciamientos, al punto de que ya enfrenta al menos diez procesos en la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara por presunta participación en política.
Pero lo que ahora inquieta es la respuesta institucional frente a estas actuaciones, en particular la del procurador Gregorio Eljach, quien dirige la entidad encargada de investigar, sancionar, intervenir y prevenir las irregularidades en las que pueda incurrir un funcionario público.
En particular, lo llamativo ahora de las declaraciones de Eljach es que hace tan solo unas semanas, a través de un video, lanzó un llamado a la prudencia dirigido tanto a los actores políticos como a la ciudadanía.
Durante una intervención pública, Eljach advirtió sobre los riesgos que representa el uso irresponsable del lenguaje y la difusión de mensajes polarizantes en un contexto electoral.
“He pedido a los actores políticos y a la ciudadanía en general hacer un uso prudente y responsable de sus contenidos y sus mensajes. En coyunturas tan sensibles como la actual, la desinformación y el lenguaje incendiario no solo ponen en riesgo el orden institucional, sino que pueden costar vidas humanas”, afirmó el Procurador.
No obstante, hizo referencia directa al papel que debe asumir el presidente de la República durante el proceso electoral. “El presidente de la República debe ser el máximo ejemplo de neutralidad para la nación”, sostuvo en un comunicado institucional.
Asimismo, señaló que, aunque el mandatario tiene derecho a defender los logros de su administración, existen límites frente al uso de canales institucionales para intervenir en la contienda política.
“Si bien es legítimo que defienda su obra de gobierno, es improcedente el uso de las plataformas oficiales o la dignidad de un cargo para hacer proselitismo electoral a favor de una causa o en contra de otra”, agregó.
Además, reiteró su mensaje insistiendo en que el jefe de Estado debe mantenerse al margen de las disputas electorales y actuar como garante de la institucionalidad.
“El presidente de la República debe ser el máximo ejemplo de neutralidad para la nación”, dijo.
Cambio de postura de Eljach
Al principio, esa postura es la regular que tendría la cabeza al mando de un ente de control como la Registraduría. Pero su mirada ha cambiado con los días, sobre todo desde el inicio de esta semana previa a elecciones.
Justamente, ayer, en una entrevista en Blu Radio el jefe del Ministerio Público explicó que la jurisprudencia ha diferenciado las expresiones hechas en el ámbito privado de aquellas realizadas en ejercicio del cargo o utilizando recursos oficiales del Estado.
Según afirmó, el criterio central es determinar si el funcionario actuó como ciudadano o desde su investidura pública.
“Lo de las redes ya está establecido por jurisprudencia, que si es la cuenta privada, eso es un asunto de la vida privada, de los funcionarios públicos, y no es objeto de disciplina. Cuando se hace en ejercicio de la función pública o con los medios que el Estado le da para cumplir su función, entonces, ahí sí estamos en la posibilidad de averiguar y sancionar”, expresó.
Y es que estos movimientos confusos del Procurador, en últimas, estarían dejando ver algo que no se puede refutar: la cercanía entre Petro y Eljach, quien fue ternado por el Gobierno y elegido con una aplastante votación de 95 votos en el Senado. De hecho, el ministro del Interior, Armando Benedetti, tuvo injerencia sobre esa elección pues Eljach representaba una elección más cercana para el Gobierno y a los políticos tradicionales con asiento en el Congreso que lo conocieron de cerca durante más de 12 años como secretario del Senado.
En algún momento quiso mostrarse como una figura de “oposición” y dejar en claro la independencia de la entidad frente a las decisiones o visiones del Ejecutivo. En últimas, ad portas de unas elecciones, todo muestra que cambió de posición.
En particular sobre este debate, el representante a la cámara por Antioquia, Daniel Carvalho, a través de un mensaje que compartió en su cuenta de X, dijo que “uno quisiera que el hecho de violar las leyes electorales generara vergüenza, sanciones y rechazo social, pero aquí no pasa nada”.
Y cuestionó en particular a las “autoridades (procuraduría, CNE,etc.)”. Dijo que “no hacen nada, la Comisión de acusaciones del Congreso no sirve de nada y los ciudadanos comen callados cuando se trata del candidato de sus afectos. Este gobierno rompió las leyes para elegirse y ahora lo hace para perpetuarse. Lo hace de manera aún más descarada que los anteriores, lo cual ya es mucho decir. Al final “el cambio” era de caras, no de mañas”.
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