En medio de contextos de violencia, cientos de colombianos han decidido convertirse en voces de denuncia y protección. Tristemente, también cientos de ellos han sido asesinados por ponerse al frente de las injusticias. En 2025, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), fueron asesinados 185 líderes sociales. En 2026, sin siquiera haber completado tres meses del año, ya han sido asesinados 31.
En proporción, un líder social es asesinado cada dos días en Colombia.
La primera víctima de este año fue Jorge Luis Burgos. Le arrebataron la vida el 7 de enero. Le decían “El Profe”. Y es que, en el corregimiento de Tres Palmas, municipio de Montería, en Córdoba, Burgos se dedicó durante décadas a enseñar religión.
Pese a que su cuerpo presentaba signos de tortura y estrangulamiento, las autoridades dijeron que podría tratarse de un suicidio. La hipótesis fue rechazada rápidamente por la comunidad, no solo por el estado del cuerpo, sino porque la casa de “El Profe” fue robada, desordenada y, además, él aún tenía planes pedagógicos en su territorio.
Tanto para los ciudadanos como para la Defensoría, el aumento de poder del Clan del Golfo en la zona resultaba no solo sospechoso, sino preocupante. El caso sigue abierto.
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