La Semana Santa en Colombia es sinónimo de consumo de pescado. Es en esta temporada en la que esa proteína se convierte en protagonista de la dieta de miles de familias. Ante el aumento en la demanda por estas fechas, las autoridades sanitarias han reiterado la importancia de adoptar medidas que garanticen la seguridad alimentaria y prevengan riesgos para la salud.
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En este contexto, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) ha emitido una serie de recomendaciones dirigidas a consumidores y comerciantes. El objetivo es evitar enfermedades derivadas de prácticas inadecuadas en la compra, conservación y preparación de productos pesqueros, especialmente en una época de alta rotación.
Uno de los principales llamados es a verificar la calidad del pescado antes de adquirirlo. Se aconseja comprar únicamente en establecimientos reconocidos que cumplan con las normas sanitarias vigentes. Asimismo, es fundamental comprobar que el producto esté debidamente refrigerado o conservado sobre hielo limpio, condiciones esenciales para mantener su frescura.
Entre los aspectos clave para identificar un pescado en buen estado, se destaca que debe tener un olor suave, similar al del mar, sin notas desagradables. Además, los ojos deben verse brillantes y ligeramente saltones, ya que cuando lucen opacos o hundidos suelen indicar que el alimento no es reciente.
Otros indicadores importantes son el color de las branquias, que deben ser rojas o rosadas y mantenerse húmedas, así como la textura de la carne, que debe ser firme y recuperar su forma al presionarla. También se recomienda observar que las escamas estén bien adheridas y que la piel tenga un aspecto brillante.
En cuanto al almacenamiento, las autoridades insisten en que, si el pescado no se va a consumir de inmediato, lo más adecuado es congelarlo. Mantener la cadena de frío resulta esencial para evitar la proliferación de bacterias que puedan comprometer la salud del consumidor.
Durante la preparación, se deben seguir prácticas básicas de higiene como lavarse las manos antes y después de manipular alimentos, utilizar utensilios limpios y evitar el contacto entre productos crudos y cocidos. Igualmente, es indispensable cocinar completamente el pescado y abstenerse de consumirlo crudo si no se tiene certeza sobre su correcta conservación.
El consumo de pescado en el país ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años. De acuerdo con cifras oficiales del sector agropecuario, en 2025 el promedio por persona alcanzó los 11,4 kilogramos, cifra que refleja un aumento significativo frente a los registros de hace una década. Este comportamiento se da en un país con amplia diversidad pesquera, que dispone de más de 550 especies aptas para el consumo, incluyendo una gran variedad tanto de agua dulce como marina.
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