Recién el pasado viernes –en un esfuerzo por darle consistencia y estabilidad a su gabinete tras el accidentado Consejo de Ministros que terminó en una desbandada de compañeros y aliados–, el primer mandatario presentó a 10 nuevos funcionarios de su primer anillo de Gobierno. Se trata de ministros, directores y embajadores, quienes lo acompañarán en la recta final de su mandato. Sin embargo, el equipo parece seguir incompleto.
El propio jefe de Estado reconoció el pasado viernes que su gabinete aún está a medias y que se avecinan cambios: “Aquí hay parte del que será el nuevo gabinete, aún no se han cambiado todos y todas las ministras que vamos a buscar”, declaró el primer mandatario.
Si bien Petro ya llenó vacantes decisivas y estratégicas para el año y medio que le queda como inquilino en la Casa de Nariño –como las carteras del Interior o Defensa, con Armando Benedetti a bordo o el general en retiro Pedro Arnulfo Sánchez, respectivamente–, hay expectativa por enroques y movimientos en otros frentes clave.
Uno de los cambios que parece tomar fuerza es el regreso de la exministra de Ambiente, Susana Muhamad, quien asumiría como nueva directora de Planeación Nacional. De esa plaza saldría justamente Alexander López, quien sería nombrado nuevo jefe de Despacho Presidencial.
Se trata de dos figuras cercanas e incondicionales al primer mandatario, quienes hace menos de un mes presentaron su renuncia irrevocable al gabinete por cuenta de las diferencias con el arribo de Benedetti y la permanencia de Laura Sarabia.
“No me puedo sentar, como feminista, en esta misma mesa de gabinete con Armando Benedetti”, decía Muhamad en el Consejo de Ministros del 4 de febrero, mientras que López sostuvo que, si bien Benedetti fue compañero suyo en el Congreso y a Sarabia la conoció en la campaña, “no nos representan en este proyecto político”.
A la espera de que se defina ese enroque hay expectativa también por la salida de otros dos funcionarios del primer círculo de Petro: el hoy director de Prosperidad Social, Gustavo Bolívar –quien buscaría hacer campaña con miras a 2026–, y el ministro de Comercio Exterior, Luis Carlos Reyes, que viene de denunciar que congresistas y aliados de Petro como el embajador Roy Barreras le pidieron puestos estratégicos cuando fue director de la Dian (Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales).
“No sé quién lo tenía previsto (su renuncia). No sé en qué pasillos escucharon eso. Lo cierto es que las decisiones acerca de quiénes son los miembros del gabinete las toma y las anuncia exclusivamente el presidente de la República, y el presidente no las ha dado”, manifestó este lunes Reyes sobre su permanencia en el Ejecutivo.
Lo cierto es que esas eventuales vacantes, sumadas a la del director de la Aerocivil, podrían representar para el presidente Petro una suerte de moneda de cambio para seguir acercándose a los partidos y garantizarles representación política en el gabinete. Todo, con tal de afianzar gobernabilidad y lograr el trámite de sus proyectos y reformas en el Congreso.
Para el profesor Jorge Iván Cuervo, analista político y docente de la Universidad Externado, es un hecho que la representación política que hoy baraja Petro es necesaria para “efectos del trámite legislativo y para que se entienda que, con muchas dificultades, si hay representación es porque hay un Gobierno de acuerdo sobre las bases del mentado acuerdo nacional. Esa recomposición podría reflejar esa situación”.
Según el docente, la fractura que se acentuó tras el accidentado Consejo de Ministros de hace un mes obligó a Petro a hacer una recomposición del gabinete: “Le tocó hacer un equilibrio muy complejo para, de alguna manera, darle gusto a todos. Él ha entendido que tiene que combinar un poco la protección del Pacto y los petristas, con pragmatismo y no ser sectario en el sentido de darle representación a los partidos”.
Con los recientes cambios en su gabinete Petro pareció dar el mensaje de que está dispuesto a dar representación a los partidos siempre y cuando le caminen a sus reformas. No solo designó a Patricia Duque, cuota de los conservadores, en el Ministerio del Deporte, sino que garantizó que el Ministerio TIC siga bajo la batuta del Partido de La U con Julián Molina. Se trata de partidos que, en el papel, son independientes al Ejecutivo, pero en materia de maquinaria política le andan al jefe de Estado.
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