La reunión entre el presidente Gustavo Petro, la canciller Laura Sarabia y la secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos, Kristi Noem, no solo tuvo como eje principal medidas de control para las oleadas de migración irregular que van hacia el país norteamericano.
El punto más conocido de la reunión fue la firma del acuerdo de intención para fortalecer la cooperación entre ambos países en materia de migración, que incluye un compromiso para compartir información biométrica.
Aquella información no solo sería clave para controlar la migración: la vocera del Gobierno estadounidense expresó su compromiso para luchar contra la trata de personas y el crimen organizado en América Latina. A cambio, el Gobierno colombiano acordó cumplir con sus responsabilidades con respecto al control y atención de los migrantes que incumplen las leyes para entrar y salir de Estados Unidos.
Trata de personas
Según la Embajada de Estados Unidos en Colombia, en 2023 se identificaron 1.273 posibles víctimas de trata, de las cuales 602 fueron explotadas en la trata sexual, 40 en trabajo forzado y 631 en formas no especificadas de explotación. Estos datos corresponden únicamente a los casos que se identifican entre Colombia y EE. UU.
Los datos fueron presentados en el informe de 2024, en el cual la embajada afirmó que “las autoridades aumentaron el número de víctimas identificadas, pero como en años anteriores, los servicios continuaron siendo limitados y los esfuerzos insuficientes para satisfacer las necesidades de las víctimas”.
Esta fue una de las problemáticas centrales para Petro y Noem, quien afirmó que la información biométrica también estará al servicio de detectar a “actores amenazantes que perpetúan la actividad ilegal y también facilitan el tráfico ilegal de migrantes a través del hemisferio occidental”.
Y es que, según el mismo informe de la embajada de EE. UU., uno de los principales problemas actuales en materia de tráfico de personas es la identificación de los afectados. Si los datos demográficos y personales no se recogen de manera correcta, las líneas de atención no funcionan.
“La falta de identificación y registro adecuados de los casos por parte de las autoridades podría haber afectado la capacidad de las víctimas para solicitar servicios disponibles a través de los ministerios relevantes para las víctimas de trata”, explicó la embajada.
Narcotráfico y terrorismo
La identificación biométrica también estaría al servicio de la seguridad, un tema del que, según el presidente Petro, hablaron por largo tiempo.
Al respecto, Noem aseguró que Washington ayudará a Colombia a detectar e impedir que delincuentes y terroristas intenten cruzar las fronteras del país. La canciller Sarabia agregó que los esfuerzos se concentrarán en “desarrollar un mecanismo que identifique a visitantes con antecedentes de delitos graves”.
“Mientras trabajemos juntos, el pueblo de Colombia estará más seguro”, señaló la secretaria de Seguridad Nacional, quien agregó que con al implementar el plan de trabajo conjunto “Colombia tendrá la oportunidad de prosperar y a su economía le irá mejor”.
Las medidas de seguridad contra el terrorismo estarían alineadas con las de prevención del delito de trata de personas. Según el gobierno estadounidense, desde 2023 “funcionarios de alto nivel reconocieron que el reclutamiento forzoso o el uso de niños por grupos armados ilegales son formas de trata de personas. Los grupos armados ilegales y las organizaciones criminales continuaron reclutando o utilizando forzosamente a niños soldados en conflictos armados”.
Con respecto al narcotráfico, los dos gobiernos aún no se ponen de acuerdo. Según los delegados de Donald Trump, la cantidad de hectáreas sembradas con hoja de coca es preocupante, mientras tanto, la administración de Gustavo Petro insiste en que las soluciones rápidas como la fumigación no son el camino.
Justo este viernes, el presidente colombiano aseguró, por medio de su cuenta de X, que “el programa por erradicación voluntaria de matas completas de hoja se coca ha arrancado con éxito. Se han inscrito campesinos con 7.200 hectáreas en el Catatumbo y campesinos con 546 hectáreas en Argelia, Cauca. Si el programa se consolida, será la paz en estas regiones”.
Fortalecer relación diplomática
La visita de la funcionaria estadounidense se da después de varias tensiones diplomáticas entre los gobiernos de Gustavo Petro y Donald Trump. Una de las más recientes tuvo que ver con políticas migratorias, cuando el jefe de Estado colombiano decidió rechazar un vuelo de deportados que provenía de EE. UU. asegurando que carecía de garantías.
En la reunión, ambas partes expresaron su deseo de fortalecer relaciones. Para lograrlo, el Gobierno Nacional se comprometió a seguir recibiendo y atendiendo los vuelos de deportación que llegan desde Estados Unidos.
Al respecto, Noem aseguró: “vamos a trabajar junto con el pueblo colombiano para garantizar su seguridad, ofrecer oportunidades de crecimiento y mejorar su economía, en cooperación con Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump. Juntos enfrentaremos las amenazas que compartimos”.
La funcionaria agregó que considera que Colombia y Estados Unidos pueden ser líderes en políticas migratorias y ratificó el compromiso estadounidense de “trabajar mano a mano con nuestros socios colombianos para mejorar no solo la seguridad fronteriza, sino también para apoyar la aplicación de nuestras leyes”.
Sarabia finalizó afirmando que ambas naciones dieron “un paso más para poder establecer medidas específicas, realistas y efectivas que garanticen al mismo tiempo la consolidación de nuestra relación de amistad con los Estados Unidos”.