Colombia avanza en la construcción de la primera colonia agrícola para población indígena, un proyecto que no solo busca aliviar el hacinamiento carcelario, sino también responder a las particularidades culturales de estas comunidades.
La obra está ubicada en la vereda El Tablazo, en el municipio de Silvia (Cauca), con una inversión cercana a los 58.000 millones de pesos y una capacidad para 500 internos, lo que permitiría absorber cerca del 30 % de la población indígena privada de la libertad en el país, según información revelada por El Tiempo.
El modelo, además, incorpora como componente clave la articulación entre la jurisdicción indígena y el sistema penitenciario tradicional. La colonia está pensada para reconocer el rol de las autoridades indígenas como instancias de justicia dentro de sus comunidades, lo que abre la puerta a un esquema de reclusión más acorde con sus usos y costumbres.
Se espera que entre en operación en febrero de 2028. Pero, más allá de su impacto en la descongestión, el modelo incorpora elementos propios de la justicia indígena. Uno de ellos será la presencia de espacios como la tulpa, entendida como el fogón sagrado donde se reúne la comunidad para transmitir la palabra, orientar decisiones, resolver conflictos y fortalecer la memoria ancestral.
El centro también contempla el desarrollo de proyectos productivos agropecuarios, diseñados y ejecutados de la mano con comunidades indígenas del Cauca, con el objetivo de que los internos mantengan un vínculo activo con sus prácticas tradicionales y su territorio.
Regístrate al newsletter