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El diablo viste a la moda 2: claves para ver la secuela de Anne Hathaway y Meryl Streep

La película protagonizada por las ganadoras del Óscar llegó este jueves 30 de abril a las salas de cine colombianas. Estos son algunos datos para comprender el impacto del estreno.

  • Streep y Hathaway interpretan a Miranda Priestley y Andy Sacks. FOTO: 20th Century Studios.
    Streep y Hathaway interpretan a Miranda Priestley y Andy Sacks. FOTO: 20th Century Studios.
hace 2 horas
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Cuando a finales de los noventa Lauren Weisberger se convirtió en asistente de Anna Wintour, entonces editora en jefe de Vogue, no sospechaba que esa experiencia laboral se convertiría en una de las películas más exitosas sobre la industria de la moda.

Veinte años después del estreno de El diablo viste a la moda, este jueves llegó su segunda parte que, más allá de continuar ese legado como ícono de estilo, prueba que esta cinta nunca fue únicamente sobre marcas de lujo, pasarelas y prendas de vestir.

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Lo primero que hay que saber sobre la nueva entrega es que su producción comenzó en julio de 2024, cuando se confirmó que Anne Hathaway, Meryl Streep, Emily Blunt y Stanley Tucci regresarían, al igual que David Frankel y Aline Brosh McKenna, el director y la guionista de la primera película.

Además de la nostalgia que las grandes productoras han utilizado en los últimos años para retomar historias del cine y la televisión, el hecho de que el elenco y parte del equipo original de El diablo viste a la moda hicieran parte del proyecto fue considerado como una señal positiva entre los fanáticos.

Las expectativas por conocer qué había ocurrido con Andy Sacks –el personaje de Hathaway, ganadora del Óscar– eran altas. La joven periodista soñaba con escribir para los grandes periódicos estadounidenses y, con el fin de impulsar su carrera, se había convertido en una de las asistentes de Miranda Priestly –interpretada por Streep, tres veces ganadora del Óscar–, la directora de la revista de moda más importante del país, Runway.

En 2006, cuando salió la primera película, contra todo pronóstico recaudó más de 320 millones de dólares y captó la atención de una generación de mujeres jóvenes que soñaban con ser, así fuera, el eslabón más bajo de esa cadena dorada que era –y en gran medida sigue siendo– Vogue.

Lo que cautivó, tal vez, fue ese espaldarazo de saber que escenas como la del azul cerúleo y la de “flores para primavera” no eran del todo ficción: la cinta está basada en El diablo viste de Prada, la novela publicada en 2003 por Weisberger, quien se inspiró en su experiencia de once meses como asistente de Wintour.

Y es que en esta historia la fantasía se mantiene a pesar de la tiranía de Miranda. Aunque nunca se menciona una cifra precisa, la película sugiere que eran millones las copias que salían cada año de Runway, que contaba con libertad creativa y, más importante aún, financiera, para hacer campañas de cientos de miles de dólares.

Lo mismo ocurría en la vida real: en 2001, por ejemplo, Vanity Fair –que también pertenece a Condé Nast, el mismo conglomerado dueño de Vogue– realizó lo que se considera la portada de revista más costosa de la historia, en la que se gastaron alrededor de 805.000 dólares. Hoy, esas hazañas creativas y artísticas son, en buena parte, cosa del pasado, y es precisamente la decadencia de los medios de comunicación el punto de partida de El diablo viste a la moda 2.

En resumen, y sin muchos spoilers, lo que ocurre es que Andy Sacks regresa a Runway luego de haber construido una carrera como periodista en uno de los medios más prestigiosos de Nueva York. La burla llega en los primeros minutos, cuando es despedida por mensaje de texto justo antes de recibir un premio por su trabajo periodístico.

Al igual que en febrero se hicieron virales los más de 300 despidos en The Washington Post, lo mismo ocurre aquí, y es precisamente eso lo que lleva a Andy de regreso a Runway, que enfrenta una crisis reputacional. Allí, la periodista espera investigar y escribir historias de profundidad, mucho más allá de los clics que puedan generar la dieta de moda o los consejos para una piel más hidratada.

Es ahí donde uno entiende que, en realidad, El diablo viste a la moda siempre ha hablado de cómo funcionan las dinámicas de poder dentro de los medios de comunicación. Pero la trayectoria que ha tenido la película como fenómeno cinematográfico y cultural también permite entender cómo una cinta se convierte en un ícono.

Cuando salió la novela de Weisberger, e incluso antes de ser publicada, el revuelo fue grande. Por ejemplo, cuando a Wintour le preguntaron por su autora en alguna ocasión dijo: “No recuerdo quién es esa chica”, frase que usa Prestley cuando se reencuentra con Andy dos décadas después.

Pero a pesar del retrato frío que hizo de una de las figuras más relevantes de la cultura pop, esta película terminó siendo su doble consagración, hecho que queda claro al ver la participación que tuvo la editora en la promoción de la segunda parte: presentó una categoría en los Óscar 2026 junto a Hathaway y también protagonizó la portada de mayo de Vogue con Streep.

Y aunque la moda ocupa un lugar clave en El diablo viste a la moda 2 –hay cameos de Donatella Versace y Dolce & Gabbana, piezas de Pucci, Etro, Fendi, Moschino, Missoni y Prada, y se grabaron varias escenas en la Semana de la Moda de Milán–, termina yendo más allá del vestuario y el estilismo: caricaturiza el poder económico que tienen los magnates tecnológicos en la industria de los medios y también aborda asuntos como el imperativo contemporáneo de ser políticamente correcto.

Stephanie Zacharek, crítica de cine de Time –quizá una de esas grandes publicaciones en las que soñaba trabajar Sachs–, escribió que esta entrega, a diferencia de la anterior, no reniega ni encasilla la moda solo en mera frivolidad, sino que la abraza y la protege.

“Las comedias no solo existen para hacernos reír, sino para señalarnos verdades que de otro modo nos costaría articular. Esta es una película que sabe que está narrando el fin de una era, algo así como El gatopardo, pero para las revistas de moda”, afirma.

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