A los 95 años, murió el artista Óscar Rojas, recordado por varias esculturas, entre ellas el busto de Jorge Eliécer Gaitán que está a pocos metros del cruce de La oriental con La Playa.
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Nacido en 1930, Rojas fue discípulo del maestro José Horacio Betancur y formó parte de un grupo que dejó huella en el arte local, en el que destacan los nombres de Ramón Vázquez y Alonso Ramírez. Con una trayectoria dedicada a la piedra talco y el bronce, su estilo se caracterizó, en palabras de Miguel Ángel Betancur, por un fuerte sentido “agustiniano”, con piezas de gran peso simbólico. Fue fundador de los Semilleros de Arte de Medellín, trabajó en el Sena y creó la Asociación del Artista Colombiano para las Artes Plásticas.
Miguel Ángel Betancur, su discípulo y también escultor, lo describió como “un hombre honrado, de carácter templado y gran maestro”. Rojas, quien en sus últimos años enfrentó problemas de salud que lo confinaron a una silla de ruedas, perteneció a la familia Alzate, conocida por su trabajo con cerámica indígena
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Su legado incluye obras hoy desaparecidas, como el monumento a los arrieros —destruido en un atentado—, pero también piezas que perduran en el espacio público.