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Así ha sido el camino de Flor de Lava, la banda de amigas que llegó por primera vez al Festival Cordillera

Primero fueron carreras en solitario, canciones propias y caminos distintos. Después llegó un encuentro que terminó convirtiéndose en una banda que hoy empieza a llevar su música a escenarios cada vez más grandes.

  • Flor de Lava se presentó este domingo en el Cordillera, marcando así un nuevo hito en la carrera musical de la agrupación. Foto: Cortesía Páramo
    Flor de Lava se presentó este domingo en el Cordillera, marcando así un nuevo hito en la carrera musical de la agrupación. Foto: Cortesía Páramo
hace 4 horas
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Hace tan solo unos años, cada una de las integrantes de Flor de Lava tenía una carrera musical en solitario, pero tras un encuentro entre amigas decidieron que, a pesar de los miedos, podían crear una banda que lo cambiara todo.

Este domingo, después de varios años de trabajo juntas, llegaron por primera vez al Festival Cordillera, en Bogotá. En conversación con EL COLOMBIANO, Brina Quoya, María McCausland, Pilar Cabrera y Sabi Satizábal hablaron sobre lo que significó debutar en uno de los festivales más importantes del país, el impacto que ha tenido El velo se cayó entre las mujeres que las escuchan y los planes que tienen para llevar su propuesta a nuevos escenarios dentro y fuera de Colombia.

Es su primera presentación en un escenario así, ¿qué significa para ustedes estar en el Festival Cordillera?

“Habíamos dicho en otras entrevistas que cada una de nosotras también tiene una carrera como solista desde hace muchos años. Llegar al Festival Cordillera es algo muy coherente para nosotras y también una gran ilusión. Hace parte de la lista de sueños de cada una, de escenarios bacanos donde uno se quiere presentar con su música.

La vida nos trajo hasta acá con la banda y eso nos honra mucho porque nos encanta tocar juntas. También nos encantó hacer parte de los artistas locales colombianos que estuvieron en el festival y de las mujeres que hicieron parte del cartel.

Vinimos aquí con todas esas banderas por delante y la reacción del público nos hace creer que lo hicimos muy bien, que conectamos, que dimos un show a la altura y que todo lo que preparamos durante meses dio resultado. Estamos supercontentas”.

Desde el momento en que comenzaron hasta ahora, ¿cómo ha sido su camino para llegar al Cordillera?

“Ha sido un proceso de crecimiento constante, aprendizaje constante y también de retos constantes por lo que implica tener una banda. Llevamos mucho tiempo haciendo carreras solas, entonces el proceso que hemos vivido juntas ha sido de mucho crecimiento y aprendizaje. De aprendernos entre nosotras, reconocer las ideas y fortalezas de cada una, soltar, confiar y también creer cuando la otra le dice a una: ‘Tú eres muy buena haciendo esto’.

Y construir todo el mundo que hemos logrado entre nosotras solo ha venido haciéndose más fuerte, más sólido, más profundo, más bonito.

Llegar hasta el festival es como un trofeo. Pero no por lo que los trofeos suelen significar o lo que sea que signifique para cada quien, sino porque es como un checkpoint personal, íntimo, nuestro, de llegar a lugares que nos soñamos llegar juntas, construyéndolo juntas y mirándonos a los ojos, reconociendo todo el camino que hemos hecho para atrás, que ha sido bastante”.

¿Y ahora qué quieren? ¿A dónde quieren llegar?

“Ojalá poder participar en más festivales que están sucediendo en Latinoamérica, como Ruidosa, por ejemplo, y seguir haciendo música.

Si uno puede seguir haciendo música, ya con eso está hecha la tarea. Es parte de lo que una desea.

Se vienen unos conciertos muy importantes en el país que vamos a estar anunciando pronto. Y de ahí la idea también es poder escalarnos y llevar este formato, este show, cada vez más engrandecido a más ciudades del país.

Vamos a retomar giras por Europa, lo más probable, el próximo año, porque ya llevamos dos veces que hemos ido allá.

Y estamos empezando a conversar con otros países, como Canadá, Argentina, Chile. México también. Porque la música de Flor de Lava ha llegado a traspasar esas fronteras”.

Sobre su canción El velo se cayó que ha terminado convirtiéndose en una especie de himno para muchas mujeres. ¿Cuando la escribieron y compusieron sintieron la responsabilidad por lo que narra?

“La canción la escribimos Brina Qouya, Natalia Bautista, Paula van Hissenhoven y yo (Sabi Satizábal). Pero siento que, aunque nosotras éramos quienes estábamos escribiendo, en realidad la estábamos escribiendo todas, a partir de todo lo que vivimos y de todo lo que hablamos antes. Nosotras estábamos organizando, como que estuvimos todas ahí escribiéndolo a través de nosotras, por así decirlo.

Más que responsabilidad, nosotras nunca pensamos que esa canción fuera a llegar tan lejos. Fue más expresar nuestra experiencia, nuestra vivencia como mujeres y escribir casi que un mantra para recordarnos a nosotras lo que queríamos ser.

Y que, si tenemos hijas, o las amigas que tengamos, o las mujeres que nos escuchen, eso sea un reflejo de conciencia de que se puede vivir diferente. Como de hacerle ese ruidito y sembrarle esa semillita para que cada una vaya viendo qué tiene que limpiar en su vida.

En esa medida, no es una de echarnos encima la responsabilidad de hablar por ellas, porque también hay vivencias que no tenemos. Pero sí creemos que es un privilegio muy grande y bonito el de poder representar a las mujeres en estos espacios, porque eso también va generando una huella en el colectivo, de que cada vez sea más normal y natural que haya mujeres en estos espacios y seguramente cada vez con más privilegios, en vez de tantas luchas”.

Para finalizar, quisiera saber cómo es su proceso creativo. ¿Cómo se han adentrado en el panorama musical de hoy en día, que muchas veces responde a algoritmos, con IA, y han logrado encontrar un estilo muy propio?

“Yo creo que hay una cosa muy especial de Flor de Lava y es que cada una es un universo musical superdiferente, con referencias musicales distintas, con música que le gusta, que le atraviesa y que le apasiona de manera diferente.

Aunque tenemos conversaciones que nutren mucho un mismo lugar, las referencias son muy distintas. Entonces, entre eso, es imposible que salga algo genérico.

Hay una búsqueda creativa ahí que va apareciendo y se suma con la de la otra, y con la de la otra, y con la de la otra. Cada una trae cosas y eso se suma a algo que se siente muy Flor de Lava.

Por eso, además, Flor de Lava no suena ni a la música de una, ni a la música de otra, porque Flor de Lava está hecha de todas”.

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Bloque de preguntas y respuestas:

¿Quiénes integran la banda Flor de Lava y qué trayectoria previa tenían?
El grupo está conformado por Brina Quoya, María McCausland, Natalia Medina, Paula van Hissenhoven, Pilar Cabrera y Sabi Satizábal. Cada una de ellas contaba con una carrera musical consolidada en solitario desde hacía varios años antes de unirse para crear la banda.
¿Qué significó para Flor de Lava su presentación en el Festival Cordillera en Bogotá?
Llegar al festival representó un “checkpoint” personal, íntimo y un sueño cumplido dentro de su lista de escenarios ideales para presentarse juntas. Además, lo vivieron como un reconocimiento coherente a su trayectoria y un espacio para visibilizar el talento de las artistas locales colombianas.
¿Cuál ha sido el impacto de la propuesta musical de Flor de Lava, especialmente con su obra El velo se cayó?
Su música y el proceso de la banda han generado un impacto significativo y un vínculo especial entre las mujeres que las escuchan.

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