2021 no trajo consigo la reactivación plena del circuito cultural de Medellín: el fantasma del déficit alarma a un ecosistema débil, compuesto en su mayoría por pequeñas y medianas empresas. Además de tal circunstancia, las fisuras en los vínculos de la sociedad civil con el Estado completan un año de luces tenues y sombras largas. La disputa de Álvaro Ósmar Narváez Díaz –secretario de Cultura Ciudadana de Medellín– con el gremio del que proviene, el del teatro, y el muy cuestionado nombramiento de Ángel Ovidio González Álvarez en la dirección de la Biblioteca Pública Piloto fueron los temas que más desvelos le ocasionaron al universo cultural de la capital antioqueña.
Contra las cuerdas
La crisis económica llevó a los siete miembros de la Corporación...