Comenzó la recta final hacia las elecciones presidenciales. Los días que quedan serán una especie de cuarentena política, al menos de cara al público, porque en plazas y tarimas ya nadie podrá salir a cazar votos; o al menos eso dice la ley.
Aunque las últimas encuestas favorecen a Abelardo de la Espriella en su disputa contra Iván Cepeda, todavía queda camino por recorrer. Además, esta es una elección atípica; ambos candidatos llegaron a esta instancia con más del 40 % de los votos, una señal clara de la profunda división que atraviesa el país.
Hasta ahora, no parece que vaya a haber nuevas adhesiones o apoyos en lo que resta, ya que la mayoría de partidos políticos y figuras relevantes parecen estar jugados por una u otra candidatura, o simplemente por dejar en libertad a sus votantes. Eso sí, habría excepciones como la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López. ¿Qué dicen los expertos?
“Días relativamente tranquilos”
Diógenes Rosero, profesor de la Universidad del Atlántico, habló del tipo de evento que tendría que darse para que cambiaran las cosas. “Para mover el tablero tiene que ser algo de extrema magnitud porque ya ha habido escándalos, movidas. En una campaña extremadamente polarizada, algunas noticias que puedan indicar un cambio terminan perdidas en la discusión pública”, dijo.
Y agregó que queda poco tiempo para que la información se expanda. “Lo otro es que para que la información termine de llegar a toda la ciudadanía, sobre todo las noticias, se requiere de cierto nivel de tiempo para que se pueda posicionar”.
También confirmó que no parece que vayan a presentarse nuevas adhesiones o apoyos en la región Caribe esta semana y que, aunque hay movilización de votos por parte de las casas políticas, estas suelen jugársela toda en las elecciones al Congreso.
“Estos días suelen ser relativamente tranquilos, hay más movilidad de votantes en campañas a Congreso. La fuerte polarización también ha creado un ambiente de alta participación, no sé si cambie el nivel de abstención, pero no suele haber el mismo interés de las casas políticas de mover gente en buses y carros como para Congreso”, dijo.
Sin embargo, hay casos, como la reelección de Juan Manuel Santos en 2014, en las que el apoyo de las casas políticas fue definitivo para vencer a Óscar Iván Zuluaga.
“Puede haber casos en elecciones reñidas. Es el caso de Santos 2014, que sonó el montón de votos que pusieron los ‘Ñoños’; el exsenador Musa Besaile y el exsenador Bernardo ‘Ñoño’ Elías, quien también estuvo en la cárcel.
Esta vez, hay expectativa por si va a pesar el efecto disuasivo de Abelardo con las posibles sanciones de Estados Unidos, o cómo las casas políticas que apoyan a Abelardo y que han perfeccionado sus prácticas clientelares se van a mover”.
Se refiere al apoyo cantado de los gringos a De la Espriella, en el que hasta el subsecretario de Estado Christopher Landau se autonombró “el Quitavisas” ante una lista que publicó el candidato de supuestos compradores de votos. Entre las posibles sanciones por estos hechos les quitarían la visa para ir a EE. UU. o los incluirían en la lista Clinton, según han dicho.
Algunos datos
Ricardo Ruiz, politólogo y analista de datos, explicó que la recta final “mueve entre 3 y 7 puntos, rara vez son ventajas mayores. El juego no está en persuadir indecisos sino en turnout diferencial —es decir, quién saca a votar a su base que se quedó en casa en primera vuelta—”.
El analista puso ejemplos de otras elecciones. “En 2018 Duque sumó 5.3 millones de votos entre vueltas, Petro 3.3; en 2022 Rodolfo Hernández sumó 5, Petro 2.9. Los endosos formales pesan menos de lo que parece (Fajardo no endosó a nadie en 2018 y su voto igual se fragmentó).
Ruiz habló, a su vez, de las adhesiones de menor perfil. “Lo que mueve son las adhesiones de segundo nivel —gobernadores, alcaldes, congresistas regionales, gremios— porque garantizan maquinaria local. Y las ‘salidas en falso’ rara vez voltean tableros: la atención está dispersa y los partidarios filtran lo que les llega”.
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En cuanto a los números que necesita cada uno, explicó que “Abelardo arrancó con 600 mil votos de ventaja y los votos de Paloma le ayudarían a llegar a un piso de 12.3 millones, pero su debilidad es la elasticidad de ese voto (el 15% que no obedece automáticamente al endoso, unos 250 mil votos)”.
Del candidato del Pacto Histórico dijo que “necesita sumar 2.65 millones de votos netos para empatar. No es imposible, Rodolfo Hernández sumó 5 millones en su momento, pero exige un quiebre fuerte: o el centro llegando como bloque, o movilización en Caribe + Cauca/Nariño donde la abstención de primera vuelta superó el 60%.
Y concluyó que “El escenario base hoy es Abelardo presidente con 52-54%; para que Cepeda dé la vuelta necesita una semana excepcional, no una normal”.
¿Llega Claudia a Cepeda?
La última semana es crucial para sellar nuevos apoyos, pero se reitera que es poco probable que, en una elección tan polarizada como esta, no estén ya jugados.
Pero habría un apoyo que ya se estaría cocinando para llegar donde Cepeda: la exalcaldesa de Bogotá Claudia López. Claudia ha calificado el proyecto político de De la Espriella como “mafioso, sectario, machista, corrupto, clasista”. Sin embargo, su fórmula vicepresidencial, Leonardo Huerta, apoyó a De la Espriella.
Por su parte, la representante a la Cámara Catherine Juvinao dio pistas ayer sobre un posible acuerdo del que haría parte Claudia López.
“Estamos tratando de llegar a un acuerdo programático sobre unos puntos en particular: seguridad, salud, soberanía energética, emprendimiento, y no hemos llegado a eso. No puedo hablar por la exalcaldesa, pero todos estamos esperando que ese acuerdo se dé”, dijo Juvinao a los medios de comunicación.
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En un encuentro entre sectores políticos y académicos con Cepeda también participó Miguel Samper Strauss, hijo del expresidente Ernesto Samper, quien apoyó a Claudia en primera. En la reunión participaron figuras que ya acompañan a Cepeda hace meses, como los exministros Juan Fernando Cristo y Luis Gilberto Murillo, o el exsenador Antonio Navarro.
A la campaña de De la Espriella se le reiteraron los apoyos de la familia del recién fallecido expresidente Germán Vargas Lleras, principalmente sus hermanos Enrique y José Antonio y su hija Clemencia.
Sergio Fajardo y Juan Daniel Oviedo no han cambiado su decisión de dejar a los votantes en libertad. Queda poco tiempo, ¿cambiarán de opinión? ¿Habrá nuevos apoyos?
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