El legado de César Chávez, el rostro más visible del sindicalismo agrícola en Estados Unidos, enfrenta su hora más oscura. Dolores Huerta, su compañera de lucha y cofundadora de la Unión de Trabajadores Campesinos (UFW), ha confirmado mediante un desgarrador comunicado que fue víctima de abusos sexuales por parte de Chávez, sumándose a una investigación que describe un patrón de manipulación y violencia contra mujeres y menores.
A sus 95 años, Huerta explicó que su silencio durante décadas fue un intento de proteger la causa a la que dedicó su vida. Sin embargo, la revelación de otras víctimas la impulsó a hablar.
En un extenso reportaje que se publicó en el New York Times, la activista aseguró que tenía “casi 96 años y durante los últimos 60 he guardado un secreto porque creí que exponiendo la verdad dañaría al movimiento de los campesinos por el que he luchado toda mi vida”, confesó.
“Ya había experimentado abuso y violencia sexual antes, y me convencí a mí misma de que estos eran incidentes que debía soportar sola y en secreto”, aseguró.
En específico, detalló dos encuentros traumáticos. El primero, en 1966, donde fue “manipulada y presionada”; el segundo, una agresión sexual directa.
Según lo narrado al medio estadounidense, el primer hecho habría ocurrido en un viñedo en Delano, California, en 1966.
Asimismo, indicó que en una segunda ocasión “fui obligada, contra de mi voluntad, y en un entorno donde me sentía atrapada”. De acuerdo con su testimonio, en ambas situaciones quedó embarazada.
La investigación de The New York Times también recopila testimonios de mujeres que eran niñas o adolescentes (entre 13 y 15 años) cuando comenzaron los abusos en la década de los 70. Las víctimas describen a un Chávez que utilizaba su poder “mesiánico” para embaucar.
“Hizo muy bien su labor de manipulación. Deberían darle un premio de la Academia por todo lo que hizo”, declaró una de las denunciantes, quien sufrió abusos sistemáticos desde los 13 hasta los 17 años.
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