El debate sobre el porte de armas y su relación con las reiteradas masacres en EE. UU. se hizo más complejo esta semana con la inminencia del fenómeno de las pistolas fabricadas con impresoras 3D, y que empresas como Defense Distributed tenían previsto enseñar a hacer en casa a los ciudadanos al pagar una módica suma de 150 dólares, según CNN.
Desde el estado de Washington, el juez federal Robert Lasnik le puso freno a dicha actividad al considerar que supone “un daño irreparable” para la seguridad nacional. Los manuales para fabricar de forma doméstica estas armas iban a estar disponibles ayer en internet, pero conscientes de ello, fiscales de varios estados de tradición liberal interpusieron un recurso para vetarlos.