Estados Unidos continuará siendo parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), según confirmó su secretario de Estado, Marco Rubio, en Bruselas. Su permanencia tiene una exigencia elevada, que consiste en que sus socios se comprometan a llegar al 5 % del Producto Interno Bruto (PIB) en gasto militar.
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Durante su primer mandato, el presidente Donald Trump había expresado en múltiples ocasiones su descontento con el nivel de gasto en Defensa de los países miembros de la OTAN. En enero de 2025, Trump instó a los aliados a incrementar su inversión en defensa al 5 % del PIB, argumentando que la contribución actual era insuficiente y que Estados Unidos estaba asumiendo una carga desproporcionada.
Además, acusó a la Unión Europea de tratar “muy mal” a EE. UU. en términos económicos, señalando un desequilibrio en las relaciones comerciales y en las aportaciones militares.
Fue por esto que Marco Rubio llegó este jueves para la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN, donde se refirió al gasto en Defensa, y se empeñó en disipar las crecientes dudas entre los países de la alianza militar sobre el compromiso de Washington.
“Entiendo que haya factores de política interna, después de décadas construyendo una amplia red de seguridad social, que quizás no quieran restarle recursos a eso para invertir más en seguridad nacional”, señaló Rubio.
“Pero los acontecimientos de los últimos años, con una guerra terrestre a gran escala en el corazón de Europa, es un recordatorio de que el poder militar sigue siendo necesario como elemento disuasorio. Y por eso queremos salir de aquí con la certeza de que estamos en el camino, un camino realista para que todos y cada uno de los miembros se comprometa y cumpla la promesa de llegar al 5 % del gasto”, añadió.
Rubio condenó la “histeria” y la “hipérbole” sobre el alejamiento de EE. UU. del resto de la OTAN, y dijo que el gobierno de Donald Trump quiere que la alianza se torne “más fuerte y viable”.
De acuerdo con Rubio, Trump “dejó claro que apoya a la OTAN. Vamos a permanecer en la OTAN. Pero queremos que la OTAN sea más fuerte, que sea más viable”.
Trump no es contrario a la OTAN, sino a “una OTAN que no tenga las capacidades que necesita para cumplir con las obligaciones que el Tratado (constitutivo de la Alianza Militar) impone a todos y cada uno de los Estados miembros”, apuntó.
Por eso, Rubio dijo que EE. UU. deseaba ver en la reunión que arranca este viernes en la sede la OTAN una “vía realista” para que todos los países de la alianza se comprometan a destinar el 5 % de su PIB a la defensa.
“Nadie espera que todos lo hagan en un año o dos. Pero la vía tiene que ser real”, insistió. De hecho, esta petición también afecta a Estados Unidos, ya que como ha reconocido Rubio, el país norteamericano está por debajo del 3,5 % de inversión.
“Eso incluye a Estados Unidos, que tendrá que aumentar su porcentaje porque si las amenazas son realmente tan graves como yo creo que son y los miembros de esta alianza creen que son, entonces esa amenaza tiene que afrontarse con un compromiso pleno y real de tener la capacidad de hacer frente a estas cosas, de hacerles frente”, señaló Rubio.
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Las declaraciones de Rubio buscan tranquilizar a los diplomáticos de los países de la OTAN, que ya anunciaron su intención de ampliar sus gastos militares, como lo pide la Casa Blanca.
Desde hace varios años, la OTAN se propuso como meta que los países miembros inviertan el 2 % de su PIB en la defensa, pero luego de la invasión rusa a Ucrania, el objetivo se tornó en “al menos 2 %”, pasando así de ser un tope a ser visto como un piso mínimo.
Sin embargo, Trump pasó a exigir que los países aumenten los gastos militares al 5 % de cada PIB nacional, una meta políticamente inalcanzable para la mayoría de los países de la alianza.
Actualmente, solo Polonia supera significativamente el umbral del 2%, destinando un 4,12% de su PIB a Defensa, mientras que potencias como Francia y Alemania apenas han superado el 2%. España, por su parte, destina el 1,28% .
Debido a esto, el mismo secretario general de la OTAN, Mark Rutte, anunció que el nuevo objetivo de inversión de defensa será superior al 2 % actual, y aunque no es ese mismo 5 % que exige EE. UU., en Bruselas sí se habló de un 3 % o un 3,5 %.
A pesar de la cifra de la OTAN, con este discurso, Rubio prepara el terreno para la cumbre que la institución celebrará a finales de junio en La Haya.
Que los países “pueden hacer más”
Estados Unidos no es el único que presiona a la OTAN para aumentar el gasto en defensa. Aunque no tan extremista, Reino Unido también presiona con David Lammy, secretario de Asuntos Exteriores, quien animó a los socios de la OTAN: “Aumenten el gasto en defensa para apoyar la seguridad euroatlántica”.
Al gobierno de Keir Starmer, primer ministro de Reino Unido, le favorece que la OTAN sea más fuerte “más justa y más letal para proteger las condiciones de crecimiento en casa”, expresó Lammy.
Rubio añadió en la conversación que la OTAN es formada por “economías avanzadas, países ricos que tienen la capacidad de hacer más” en esta época turbulenta.
EE. UU. frena su salida de la OTAN
Antes del inicio de la reunión, el secretario general de la OTAN, el neerlandés Mark Rutte, reafirmó la continuidad de EE. UU. en la alianza, y afirmó que Washington no tenía planes de retirar sus tropas de Europa.
“No hay planes para que ellos reduzcan súbitamente su presencia aquí, en Europa”, aseguró Rutte en la sede de la OTAN, aunque admitió que Estados Unidos tiene que atender a “más de un escenario”.
“Sabemos que Estados Unidos, siendo la superpotencia que es, tiene que atender más de un escenario”, comentó.
La cuestión del aumento en los gastos militares es un punto central en la relación de los países de la OTAN con Estados Unidos, pero no el único.
En febrero, el secretario estadounidense de Defensa, Pete Hegseth, dijo a los países europeos que a partir de ahora debían asumir la seguridad del continente.
Un punto crítico en esa relación es la aproximación de EE. UU. a Rusia para discutir la situación en Ucrania, en un diálogo que excluye a los europeos, inclusive los aliados en el ámbito de la OTAN.
Los países europeos quieren que EE. UU. adopte una postura más rígida con Rusia. En particular, quieren evitar que Ucrania sea forzada a hacer concesiones territoriales para un cese de hostilidades.
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La visita de Rubio y el inicio de la reunión en la OTAN, sin embargo, ocurre apenas un día después que Trump sacudió al mundo al anunciar aranceles universales a las importaciones, inclusive desde tradicionales socios comerciales.
Los diplomáticos buscaban este jueves separar la escalada global de tensiones comerciales y la discusión interna de la OTAN, aunque los temas parecían cruzarse.
“Hay que entender que crecemos mejor y más rápido estando juntos, y que si queremos construir recursos para una defensa más poderosa, necesitamos crecimiento económico. El proteccionismo no le hace bien a nadie”, dijo el canciller noruego, Espen Barth Eide.
¿Por qué Trump quería sacar a EE. UU. de la OTAN?
En varias ocasiones, antes de ser reelegido como presidente de Estados Unidos, Trump fue enfático en que la OTAN estaba “aprovechándose de EE. UU.” por no pagar sus cuentas de la Alianza militar y no tratar a su Nación “de manera justa”.
“En primer lugar, nos están explotando en el comercio. Las naciones europeas no compran nuestros automóviles, no compran nuestros alimentos, no compran nada. Es una vergüenza. Y, además, nosotros los protegemos. Es un doble golpe”, comentó Trump en una entrevista para NBC.
Durante su primer mandato aseguró que su actitud fuerte obligó a incrementar significativamente su aportación financiera a la Alianza: “Logré que pusieran cientos de miles de millones de dólares en la OTAN, simplemente con mi actitud dura. Les dije: ‘No voy a defenderlos si no pagan’, y empezaron a pagar. Esto sumó más de 600 mil millones de dólares. Es algo grande. De lo contrario, no tendrían dinero para luchar”, afirmó en aquel momento.
El presidente Trump ha sido un crítico firme de la OTAN. Por ejemplo, en 2019 expresó en varias ocasiones retirar a Estados Unidos de la Alianza, según reportó el medio estadounidense The New York Times.
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Durante su campaña presidencial en 2024, Trump sugirió que no acudiría rápidamente en ayuda a los países de la OTAN que no cumplieran sus compromisos financieros. Y aunque en ese momento los rumores indicaban su salida de la OTAN, los socios de la Alianza esperaban más bien lo que está ocurriendo ahora: el aumento del porcentaje del PIB para la organización militar.