El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el viernes imponer nuevas sanciones destinadas a asfixiar al gobierno de Cuba, debido a que “sigue representando una amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional estadounidense.
Trump pidió a su gobierno que sancione a los bancos extranjeros que trabajan con el gobierno comunista de La Habana, así como endurecer las normas migratorias.
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También se sancionará a personas involucradas en los sectores de la energía y la minería, y a cualquiera que esté involucrado en “graves abusos de derechos humanos”.
La administración Trump acusa al gobierno cubano de aplicar “políticas y prácticas diseñadas para perjudicar a Estados Unidos”, contrarias a “los valores morales y políticos de las sociedades libres y democráticas”, según el decreto presidencial.
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El anuncio se produce el mismo día que en La Habana miles de personas marcharon frente a la embajada de Estados Unidos para “defender la patria” y denunciar las amenazas de agresión militar, en medio de una creciente tensión con Washington.
Además del embargo vigente desde 1962, Washington —que no oculta su deseo de un cambio de régimen en La Habana— ha impuesto un bloqueo petrolero a Cuba desde enero, permitiendo desde entonces la entrada al país únicamente a un petrolero ruso.
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