El Centro de Medellín recibe a diario a cerca de 1,3 millones de visitantes y lo habitan unas 80.000 personas. En este dinámico sector se concentra gran parte de la actividad empresarial, cultural, educativa y comercial de la ciudad; sin embargo, el gran desafío es transformar estos activos en nuevas oportunidades de vivienda, inversión, espacio público y calidad de vida.
Con esta premisa como punto de partida, representantes del sector público, privado, académico y ciudadano se reunieron este jueves 3 de septiembre en la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia en el foro “Centro de Medellín: oportunidades, transformación, hábitat”, un espacio enfocado en analizar las posibilidades para volver a habitar el corazón de la ciudad, dinamizar su economía, aprovechar su patrimonio y fortalecer sus condiciones urbanas.
Una de las discusiones centrales del encuentro fue la necesidad de volver a habitar el Centro. Durante las últimas décadas, la vivienda fue perdiendo espacio frente a otras actividades y buena parte de la población permanente se desplazó hacia otros sectores de la ciudad.
Sin embargo, los panelistas plantearon que no necesariamente existe un rechazo a vivir allí. Lo que ha desaparecido, en buena medida, es la oferta capaz de responder a quienes buscan cercanía con el transporte, servicios, comercio, educación y otras centralidades.
Por eso, la vivienda aparece como una de las principales oportunidades de transformación. La revisión del POT contempla herramientas para facilitar nuevos desarrollos, promover vivienda alrededor del transporte público y generar incentivos para recuperar edificaciones existentes y destinarlas a usos residenciales.
Pero hay obstáculos. La propiedad fragmentada de muchos sectores hace difícil consolidar terrenos para nuevos proyectos; las cargas urbanísticas y algunas normas pueden restar viabilidad económica a las iniciativas, y persisten problemas de seguridad, ruido, calidad ambiental y espacio público.
No hay un solo Centro
La transformación también requiere reconocer que el Centro no es homogéneo. La Candelaria, Prado, San Diego, Barrio Colón, Guayaquil o los sectores cercanos al río tienen dinámicas, vocaciones y problemas diferentes. De esta manera, la transformación requiere intervenciones diferenciadas y una mirada que conecte los distintos territorios.
En esa lógica aparecen corredores como La Playa y Bolívar, zonas con potencial para concentrar vivienda, espacio público, actividades económicas y conexiones con el sistema de transporte.
El arquitecto y urbanista argentino Jorge Mario Jáuregui planteó durante el encuentro la necesidad de redescubrir el Centro y hacer que vuelva a ser destino. Su propuesta parte de entender la ciudad como un organismo vivo, compuesto por capas físicas, sociales, culturales e históricas que deben leerse antes de intervenir.
La misma idea atraviesa el trabajo de La Serpiente, iniciativa de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín y Bellas Artes que desde 2022 trabaja en torno a La Playa.
Para Pablo Santamaría Alzate, docente investigador de Bellas Artes, la revitalización no consiste en borrar lo existente para construir algo nuevo. “Hay que reinventarse el territorio, no borrarlo y volverlo a configurar, sino básicamente dialogar con las cosas que ya existen”, dijo.
En cuatro años, La Serpiente ha desarrollado cátedras, programas de liderazgo cívico, actividades culturales, recorridos, acciones de reverdecimiento y procesos con comerciantes y habitantes.
Prado mostró otra posibilidad. Allí, el sector privado busca demostrar que la recuperación patrimonial puede ir de la mano de nuevas actividades económicas y de la generación de comunidad.
El proyecto Salón Prado, liderado por Armada Gastroproyectos, recuperó una edificación patrimonial y la convirtió en un espacio gastronómico y cultural. Sus promotores lo entienden también como una puerta de entrada para nuevas inversiones en el barrio.
Jorge García Duque, gerente de Proyectos Especiales de Armada Gastroproyectos, resumió la apuesta: “Lo que no se habita se olvida”.
La experiencia muestra que patrimonio, gastronomía, turismo y economía pueden convertirse en herramientas para devolverle actividad a un sector, siempre que los proyectos se articulen con sus habitantes y con la vida cotidiana del barrio.
La oportunidad está en lo que ya existe
El reto está en conectar esos recursos y generar condiciones de confianza para que la inversión privada encuentre oportunidades, mientras el sector público garantiza infraestructura, gestión y calidad del espacio urbano.
En esa conversación, la seguridad, el ruido y la calidad del aire aparecen como asuntos que no pueden quedar por fuera. De acuerdo con Medellín Cómo Vamos, siete de cada diez personas identifican la seguridad como una preocupación, mientras el Centro registra también los niveles de ruido más altos de la ciudad.
Por eso, hablar de revitalización implica mucho más que construir. Requiere gestión, mantenimiento, apropiación ciudadana y acuerdos entre Estado, empresas, academia y sociedad.
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Al cerrar el encuentro, Óscar Mauricio Santana, docente de la Universidad Nacional, resumió varias de las lecciones del urbanismo social: repoblar, proteger el patrimonio activo, fortalecer las alianzas público-privadas, integrar la movilidad, reverdecer, abrir espacios públicos, trabajar con los habitantes y mantener la articulación entre los distintos sectores.
Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Por qué perdió habitantes el Centro de Medellín y qué plantea el nuevo POT para recuperarlos?
- Durante las últimas décadas, la oferta residencial fue desplazada por el comercio y los servicios, obligando a los habitantes a trasladarse a otros sectores. La revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) busca revertir esto creando incentivos para construir vivienda cerca al transporte público, simplificando normas y recuperando edificaciones antiguas con uso residencial.
- ¿Qué sectores del Centro de Medellín fueron destacados como ejemplos de renovación y patrimonio?
- Se destacaron el corredor de La Playa (donde la iniciativa ‘La Serpiente’ promueve liderazgo cívico, arte y reverdecimiento) y el barrio Prado, donde proyectos privados como Salón Prado han recuperado bienes patrimoniales para convertirlos en espacios gastronómicos y culturales que reactiven la economía local.
- ¿Cuáles son los principales obstáculos urbanos y ambientales que enfrenta la revitalización del sector?
- La transformación enfrenta la fragmentación en la propiedad de los predios, cargas urbanísticas elevadas y problemas críticos de calidad de vida expuestos por Medellín Cómo Vamos, donde 7 de cada 10 personas señalan la inseguridad como preocupación, sumado a los más altos niveles de contaminación auditiva y del aire de la ciudad. La discusión institucional también puso sobre la mesa la necesidad de articular capacidades, pues ningún actor puede transformar el Centro por sí solo. El territorio cuenta con infraestructura, transporte, empresas, patrimonio, instituciones educativas, equipamientos, bienes públicos y una comunidad que desarrolla iniciativas.