Irak ha cerrado la producción en Rumaila, el segundo yacimiento petrolífero más grande del mundo y el más grande del país, ubicado cerca de Basora, en el sur iraquí.
El campo produce 1,5 millones de barriles por día y concentra buena parte del músculo exportador del país.
La producción ha sido totalmente suspendida en medio de una creciente actividad militar en la región.
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El detonante operativo es que los tanques de almacenamiento están llenos porque los barcos ya no recogen el crudo que normalmente se exportaría a través del Estrecho de Ormuz.
Según una persona familiarizada con la operación, que pidió no ser identificada porque la información no es pública, como lo contó Bloomberg, Irak comenzó a cerrar la producción en el gigantesco campo operado por BP Plc.
Las autoridades iraquíes confirmaron que la interrupción de la navegación y la escasez de petroleros disponibles han llevado los tanques de almacenamiento en las terminales del sur a niveles críticos, forzando el recorte.
En términos simples, no hay por dónde exportar, no hay dónde almacenar y producir más petróleo sería inviable.
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Reducción de 3 millones de barriles y efecto dominó en el Golfo
Irak está a punto de reducir su producción en 3 millones de barriles diarios si las condiciones persisten. De hecho, ya comenzó a disminuir el bombeo en yacimientos clave del sur.
Además de Rumaila, el campo Qurna Occidental 2 está reduciendo su producción en aproximadamente 460.000 barriles diarios, según funcionarios petroleros iraquíes.
Los recortes se producen tras la escalada de tensiones regionales que ha paralizado el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz.
Ese paso marítimo gestiona aproximadamente una quinta parte del flujo mundial de petróleo. Cualquier interrupción prolongada restringe considerablemente el mercado marítimo de crudo, en particular los barriles de Oriente Medio con destino a Asia.
El problema no es únicamente iraquí. Un ataque con drones tuvo como objetivo el puerto de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos, el mayor centro de exportación de petróleo del país fuera del estrecho de Ormuz. Aunque no se han confirmado daños estructurales catastróficos, el incidente agrava los riesgos de seguridad para la infraestructura energética del Golfo.
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El mercado alerta la crisis petrolera mundial
El impacto en los precios ha sido inmediato. Este martes 3 de marzo, los futuros del crudo Brent subieron un 7,99%, hasta 83,95 dólares por barril, mientras que el WTI avanzó un 8,75%, hasta 77,46 dólares.
Además, hay un 29% de probabilidades de que el petróleo supere los 100 dólares por barril este mes. La prima de riesgo geopolítico se está incorporando a toda velocidad en los mercados.
El gas europeo se disparó un 22% durante la noche de este lunes 2 de marzo. El oro alcanzó los 5.500 dólares. Y eso ocurrió antes de que Irak desconectara completamente Rumaila.
El emprendedor e inversor Mario Nawfal resumió el momento así: “Irak acaba de cerrar Rumaila después de que Irán cerrara el Estrecho de Ormuz. Así es como las guerras regionales se convierten en crisis globales”.
Explica que el cierre de Ormuz bloquea exportaciones; Irak no puede vender su crudo, así que protege infraestructura y cierra producción. “Pero cada barril que deja de producir agrava el shock de oferta global, incluso si el estrecho reabre más adelante”.
Hoy, cerca del 20% del petróleo mundial no puede transitar por esa vía. Eso tensiona las cadenas globales de suministro y, en especial, a los países asiáticos dependientes del crudo de Oriente Medio.
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