El cierre de 2025 dejó una postal contradictoria. El Gobierno Petro celebró que la inflación anual terminara en 5,10%, apenas por debajo del 5,20% de 2024.
Sin embargo, el dato es menos alentador de lo que parece. Más grave aún, la desaceleración de precios no fue para todos.
La inflación no solo se estancó frente al año anterior, sino que completó cinco años consecutivos por fuera del rango meta del Banco de la República.
Los promedios esconden una verdad incómoda. La inflación no golpea igual a ricos y pobres, y 2025 volvió a confirmarlo con crudeza que en Colombia hay una brecha social inflacionaria.
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Inflación asimétrica: el alivio fue solo para la clase media y alta
Los datos del Dane por nivel de ingreso revelan un fenómeno que los analistas ya llaman “inflación asimétrica”.
Para la clase media y los hogares de ingresos altos, el año cerró con un respiro relativo.
Para ingresos altos, la inflación se ubicó en 5,17% al cierre del 2025, lo que representó una tendencia descendente frente al 5,51% de 2024. Mientras que para la clase media, esta se parqueó en 5,11%, también a la baja frente al 5,17% del año anterior.
La moderación de precios en algunos servicios y bienes duraderos, rubros con mayor peso en sus canastas, permitió que estos hogares sintieran un alivio tras varios años de presión inflacionaria sostenida.
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Inflación en pobres y vulnerables: menos porcentaje, más dolor
La otra cara de la moneda la vivieron los hogares pobres y vulnerables. Aunque cerraron 2025 con una inflación anual del 4,97%, inferior en términos absolutos a la de los ricos, la tendencia encendió las alarmas.
Por ejemplo, los vulnerables registraron una inflación anual de 4,97% en 2025, lo que representó un alza frente al 4,89% de 2024. En ese mismo sentido, los pobres alcanzaron una inflación de 4,97%, también al alza frente al 4,94% del año anterior.
El problema no es solo el número final, sino su comportamiento. Mientras la inflación bajó para los sectores acomodados, aumentó para quienes destinan casi todo su ingreso al consumo básico.
Inflación y desigualdad: el impuesto más regresivo
Para Diego Montañez-Herrera, magíster en Economía de la Eafit e investigador económico senior, el diagnóstico es compleo.
“La inflación es el impuesto más regresivo. Aunque la inflación total casi no cambió en 2025 (5,2% a 5,1%), el golpe fue desigual: aumentó para pobres y vulnerables y cayó para clases media y alta. No es solo cuánto suben los precios, sino a quién le suben”.
Es decir, el Dane permite ver esa radiografía con nitidez, en 2025 la inflación no se comportó igual para todos los colombianos.
En ese sentido, Germán Machado, economista y docente de la Universidad de los Andes, advierte que el problema va más allá de la coyuntura.
“La inflación prácticamente se quedó estable por encima del 5%, y esa es una mala noticia. Los precios siguen subiendo más rápido de lo deseable y ya llevamos cinco años por encima de la meta”.
El panorama se complica al mirar hacia adelante. Según Machado, el ajuste del salario mínimo 2026 podría empujar la inflación por encima del 7%.
Desde el punto de vista social, el golpe es doble. “En 2025, la inflación de los hogares pobres y vulnerables aumentó, impulsada especialmente por los precios de los alimentos”. En comparación con 2024, la inflación solo se moderó para personas de ingresos medios y altos.
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Bajo ese panorama, Andrés Bodensiek, máster en economía agrícola y ambiental, va más allá y conecta los datos con la realidad rural y zonas urbana marginadas.
“Esta podría ser otra de las razones por las que el hambre en las zonas rurales y en los estratos bajos no disminuye. Pero el presidente Gustavo Petro no quiere que la gente lo sepa. Según él, ha disminuido. Es una gran mentira”.