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“La deuda de Colombia está llegando a niveles de pandemia”: José Manuel Restrepo

El exministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, habla de la compleja situación fiscal del país y destaca la independencia que esta semana mostró el Banco de la República frente al Gobierno.

  • José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y rector de la Universidad EIA, descartó ser candidato presidencial. Foto: Julio César Herrera.
    José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y rector de la Universidad EIA, descartó ser candidato presidencial. Foto: Julio César Herrera.
hace 44 minutos
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José Manuel Restrepo es uno de los economistas que mejor describen la situación de Colombia bajo el gobierno del presidente Gustavo Petro. Según él, el hueco fiscal es un problema de hoy y de mañana, por lo que incluso el próximo gobierno tendrá que lidiar con este duro dolor de cabeza.

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Según él, aunque la casa está llena de deudas el Ejecutivo ha disparado el gasto público sin tener ingresos que lo respalden, rompiendo así la regla fiscal, lo que paradójicamente pondría más caros los intereses a los que le prestan plata a Colombia.

En entrevista con EL COLOMBIANO, el rector de la Universidad EIA y exministro de Hacienda se refiere a la coyuntura económica del país, los errores del Gobierno Petro, la caída de Ecopetrol o la importancia de que el Banco de la República mantenga su independencia, pese a los dardos de Petro.

Esta semana el Banco de la República decidió dejar estable la tasa de interés en 9,5%, a pesar de que el Presidente nombro un nuevo ministro de Hacienda, pensando que le iba a ayudar a tener una mayoría en la junta, con los tres miembros que había designado. Pero resulta que no sucedió así, porque una de las codirectoras que nombró votó por no bajar las tasas. ¿Por qué era importante mantenerlas como están?

“Una de las preocupaciones centrales es cómo lograr que Colombia retorne, en inflación, a la meta del Banco de la República, que debe oscilar entre el 2% y el 4%. Llevamos varios años por fuera de ella. El problema es que, para enfrentar esa realidad inflacionaria, realmente el instrumento más importante con el que cuenta el Estado son las tasas de interés, que las define el Banco de la República”.

Esa es la tarea primordial del banco....

“La responsabilidad de un señor o una señora cuando se sienta en la junta del banco, y yo creo que incluso del ministro de Hacienda, es preservar el poder adquisitivo de la moneda”.

Además es importante, porque en Venezuela vimos que la gente se levantaba cada día y la plata que tenía ya no le servía por la inflación disparada.

“Y yo creo que uno como ministro de Hacienda, cuando se sienta en la junta directiva del banco, se sienta con la cachucha de preservar el poder adquisitivo de la moneda. Claro que hay que buscar la armonía de la política macroeconómica, pero su prioridad es preservar el poder adquisitivo. Lo que ha visto el banco en estos últimos dos meses es que la inflación anualizada del mes está creciendo; venía bajando muy bien, pero empezó a crecer”.

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El banco tenía una tasa muy alta y empezó a bajarle en la medida que la inflación se controlaba...

“Incluso a mí me tocó participar en varias de las decisiones de aumento de tasas de interés. Y muchas veces, digamos, puede ser que eso no le guste al gobierno, pero yo tenía clara mi misión como miembro de junta directiva del Banco de la República. Y yo entendía que ese era mi papel en ese momento.

Esta junta empezó a disminuir tasas de interés y lo hizo cuidadosamente, porque el banco vive de la credibilidad, y por lo tanto necesita garantizar que las tasas de interés vayan logrando una disminución en la inflación. Iba bien, pero en los últimos dos meses empezó a fallar el modelo porque hay un problema fiscal grande, y la otra razón es porque hay por lo menos dos o tres costos que han crecido de manera importante.

Uno son arrendamientos, porque en buena medida hay un proceso de indexación de precios. Y otro es el del gas, que está subiendo en muchas ciudades 30%, 36%. El Presidente dice que eso es culpa de los productores de gas, en realidad no lo es. La importación de gas, que se da porque no tuvimos suficiente, obviamente supone gas más costoso”.

Gas que no quisimos aprovechar o acelerar la exploración porque la idea de la exministra Irene Vélez era la del decrecimiento...

“Porque la ideología es no firmar nuevos contratos de exploración de gas y de petróleo, la ideología es que las licencias ambientales se tienen que demorar, la ideología es que las consultas a comunidades se convierten en un semáforo. Entonces sube el gas, suben los arriendos y el tema fiscal es delicado y lo que dice el banco es ‘prudencia’”.

Hablando del país y lo que está pasando, veo que uno de los temas fundamentales que tenemos hoy es el hueco fiscal. ¿Por qué eso es un problema?

“La realidad fiscal es un problema para hoy y para mañana. Y hoy tiene un lío grave, que para decirlo de una manera muy sencilla es: si tú eres una familia, como familia tienes unos ingresos y unos gastos; si los gastos están creciendo más de lo que crecen los ingresos de manera significativa, pues evidentemente tienes un problema, porque debes endeudarte o disminuir otros gastos.

Eso lo que le está sucediendo al Estado, elevó excesivamente su gasto público porque aumentó los gastos de funcionamiento o los de nómina, y además ha tenido menos ingresos ya que se le cayó el recaudo tributario. Esta disminución es porque el sector privado no está aportando lo mismo en relación al Producto Interno Bruto”.

¿El recaudo se ha caído por los golpes del presidente Gustavo Petro al sector privado o venía en declive?

“La mejor reforma tributaria, dicen los expertos, es crecer. Cuando tú no creces no generas recaudo tributario. En 2023 crecimos al 0,6%; en 2024, al 1.7%, eso es muy poquito, este país tiene que estar creciendo al 4 o al 5% para generar el recaudo suficiente.

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Entonces, dos años de caída de crecimiento económico o de crecimiento muy mediocre o malo, generan menor nivel de recaudo tributario. Y si simultáneamente te montas en una película de exceso de gasto, pues no tienes cómo financiarlo y la única opción es aumentar el endeudamiento”.

Ese exceso de gastos de funcionamiento usted lo ha documentado bastante bien. ¿Cómo es la situación?

“Hay una mezcla de muchas cosas. Dentro del gasto de funcionamiento uno encuentra gasto de nómina y en los gastos de nómina uno encuentra algunas órdenes de prestación de servicio, que son los contratistas que son burócratas, hay corbatas, hay de todo; esos gastos, dice Daniel Briceño (concejal de Bogotá), han crecido un 50% en los últimos dos años y medio; Mauricio Cárdenas (exministro de Hacienda) incluso habla de unas cifras que son absolutamente aterradoras, él dice, ‘mire, solamente a febrero de este año se han contratado 140.000 corbatas de esta naturaleza’”.

El exministro Cárdenas dijo que cuando él salió del Gobierno en todo el año se contrataban 87.000...

“Vamos a pasar de 87.000 a algo cercano a un millón de corbatas. Incluso, él pone un ejemplo que es un poco ilustrativo, dice que en la Cancillería hay pico y placa de cargos.

La otra razón es que en general los gastos de funcionamiento están creciendo en promedio anual en este Gobierno, 20%. ¿Qué microempresa en Colombia, qué tendero en Colombia, está creciendo el 20% de sus gastos de funcionamiento cuando el crecimiento es del 0, del 1, del 2%?

Como quiera que me gasto más y recibo poquito ingreso, me tengo que endeudar. La deuda está llegando al nivel que tuvimos en el año de pandemia. Llevábamos tres años disminuyendo la deuda pública, bajando el déficit fiscal, y en un año ya la pusimos casi que al nivel que teníamos en el año de pandemia”.

¿El año de pandemia era un momento especial que ameritaba mucha deuda?

“Claro, porque entonces en el año de pandemia la realidad era muy simple y sencilla. Es como le pasó a muchos empresarios y microempresarios en Colombia: se te cae el ingreso, pero tienes que multiplicar el gasto. Se te cae el ingreso porque se cae el PIB de la economía y se cae el recaudo tributario porque la actividad económica se cerró.

Se necesitaban recursos para las vacunas, para las pruebas de testeo, para el subsidio de la nómina, para los subsidios de créditos, para subsidiar las garantías de crédito, que todo eso fue por cuenta del Estado”.

¿El nivel de deuda es problemático en este momento?

“Sí, además es una deuda más costosa, porque fruto de esta incertidumbre, que obviamente está mal recibida por calificadoras de riesgo e inversionistas, el costo de endeudamiento se ha subido casi en un 50%. Hoy, endeudarse es más costoso que antes. ¿Por qué? Porque hay incertidumbre, porque la prima de riesgo país ha aumentado. Entonces, si tú tienes más deuda y es más costoso el pago, tienes más intereses, y esos intereses te quitan espacio para la inversión pública y social”.

Y es más costoso porque las calificadoras de riesgo nos han sacado tarjeta amarilla.

“Las tres nos sacaron tarjetas amarillas, porque se dan cuenta de lo que es absolutamente obvio: las finanzas públicas no están funcionando, el recaudo tributario no se está generando y hay problemas en el cumplimiento de la regla fiscal.

De hecho, el año pasado, la realidad es que se incumplió la regla fiscal por primera vez, pero se inventaron una figura para tratar de cumplirla. Y se va a incumplir este año”.

Entonces, la solución del gobierno para tapar el cráter de falta de plata, es buscar deuda, pero con la mala noticia de que es más cara...

“Y entonces, por eso la corrección que se le ha dicho mil veces al gobierno es, ‘no solo congele, recorte el gasto’. Y eso fue lo que propuso el exministro de Hacienda, Diego Guevara, que le costó el cargo”.

Porque él pidió recorte y entonces Petro no quiere recortar para nada...

“Exactamente. Y por eso usted oye al nuevo ministro de Hacienda (Germán Ávila) diciendo que él es ministro de este gobierno y que está pensando en revisar el tema del congelamiento. Incluso, en una declaración pública habló de ‘descongelar’, porque lo que no quiere, en teoría, es afectar los programas del gobierno nacional. Pero va a tener que afectarlos”.

¿Entonces la posibilidad es deuda y nos podemos endeudar hasta el infinito y más allá?

“No, porque hay unos límites que establece la regla fiscal. Por eso usted ha oído que en la ley de financiamiento que se propuso antes, y ahora que están mencionando de nuevo la ley de financiamiento, hablar de la regla fiscal verde. Que, dicho de una manera sencilla, es como una camisa de fuerza que yo me pongo para no gastar más o para no endeudarme más. Pero si yo digo que a partir de ahora, gastos verdes ya no entran en la deuda ni entran en el déficit, es más o menos como si en la casa suya le dijeran ‘a partir de ahora los gastos de vacaciones de la familia no entran ni en la deuda ni en el déficit de la familia’”.

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La otra posibilidad que siempre ha mencionado Gustavo Petro es emitir plata. ¿Eso es una posibilidad hoy?

“Emitir dinero en Colombia, primero, requeriría pasar por la Junta Directiva del Banco de la República y contar con la aprobación unánime de todos los miembros. Yo creo que es imposible. Y segundo, tendría mucha discusión pública sobre la conveniencia o inconveniencia. Él la planteó en su momento para pagarle a las víctimas. Y obviamente de inmediato el gerente del Banco de la República dijo que era absurdo. Porque además es absurdo, en el fondo eso se parece a lo que hicieron los Kirchner y el gobierno de esa tendencia ideológica en Argentina. En ese país el Banco Central tiene un déficit y el gobierno central tiene otro déficit y la suma de los dos es el déficit total, porque no hay independencia del banco”.

¿Qué tan cerca estaría Colombia de que le pase fiscalmente lo que le pasó tanto a Argentina como a Venezuela?

“Yo no creo que nos pase lo mismo de Venezuela estrictamente, pero sí creo que lo que ha sucedido en el 2024 y el 2025 es preocupante, porque ya hay incumplimiento de la regla fiscal. Incluso las tres calificadoras de riesgo bajaron la perspectiva de estable a negativa por el tema fiscal, y ya hay bancas de inversión internacionales que dicen ‘Colombia perdió la credibilidad en el manejo de la política fiscal’. Si esto último pasa, a lo que estamos abocados es a que después de la tarjeta amarilla nos coloquen la roja, que es bajar un escalón más en la calificación de deuda.

Y si nos bajan más la calificación de deuda, se vuelve más costoso endeudarnos. Se va complicando toda la historia. Y la inversión tampoco llega porque genera incertidumbre”.

¿Cómo le afecta todo esto a los colombianos?

“Pues si el escenario es de esa dimensión, los riesgos son: se aumenta la tasa de cambio y cuestan más los dólares; se aumenta la inflación; sube el costo de financiamiento público y privado en dólares y eso debería llevar a que el Banco de la República reaccione, porque hay un riesgo inflacionario, elevando de nuevo tasas de interés, y entramos en una espiral negativa que no es conveniente, porque es de más inflación, más tasa de cambio, menos crecimiento económico, menos recaudo tributario, menos inversión, más pobreza. O sea, por donde se le mire es el peor de los mundos”.

La otra opción es que Petro empieza a dejar de pagar cosas, como ha pasado con gastos de funcionamiento. Deja de pagar lo del Icetex, cierra programas como Batuta, no paga matrícula cero, no paga salud. También de esa manera se va llenando el hueco...

“Ahí hay dos alternativas. Lo que pasa es que si uno deja de pagar, la obligación sigue vigente. O sea, la obligación de los subsidios de gas, por ejemplo, sigue vigente; la obligación de la tasa subsidiada a los estudiantes actuales del Icetex, sigue vigente. Entonces, él tendría dos opciones: eliminar programas, como sucedió con el Icetex, que antes beneficiaba a 60.000 familias al año y ahora beneficia solo 10.000 al año; o se demora en pagar, pero la demora en pagar es un problema de caja y termina alguien pagándolo, que puede ser lo que suceda, pensando en que viene un nuevo gobierno.

Ahí es donde viene un escenario muy difícil para el gobierno entrante. Ya el problema fiscal no es una tributaria más, el problema fiscal es una disminución evidente del tamaño del Estado como única solución y una revisión de la estructura tributaria para motivar más crecimiento y con ello generar más recaudo”.

Nos quedan temas como la energía, que tiene que ver mucho con las finanzas del país.

“Es un tema delicado, arrancando por la decisión del Gobierno de no firmar nuevos contratos de exploración de gas y petróleo, que está afectando a la joya de la corona, Ecopetrol, nuestra iguana, que se está convirtiendo en una lagartija. Nuestra iguana le aportaba a Colombia $53 billones anuales. Ahora, los dividendos cayeron 34%. El único dato positivo en los más recientes resultados fue el aumento en la producción, gracias al fracking en Estados Unidos”.

Ricardo Roa, quien además está muy cuestionado por la campaña Petro Presidente, saca pecho diciendo que Ecopetrol nunca había tenido tantas ganancias.

“Dato mata relato: de 2022 a 2024 los ingresos caen 16%, la utilidad neta baja el 55%, las acciones el 40%, la generación de caja el 28% y los dividendos 64%. ¿Cómo califica a un gerente después de que hace eso? Es el resultado de una mala gestión e intervenciones indebidas al gobierno corporativo de la entidad”.

El Gobierno Petro ha destruido mucha riqueza del país.

“Yo le reconozco cosas positivas en una política de economía popular, puso presente el debate de reformas que el país requiere y tuvo la valentía de llevarlas al Congreso, pero no logró consensos. Creo que ha tenido propuestas interesantes para el sector agropecuario incrementando el presupuesto. Pero también tiene desaciertos costosos de largo plazo, como si fuera un parqueadero de carros dañados. Los carros dañados que recibiremos en 2026 son energía, salud, porque no hay acceso a medicamentos, y en vivienda los subsidios se acabaron. Así mismo la relación con Estados Unidos, las finanzas públicas, la inseguridad y el desconocimiento del sector privado, al punto de que la inversión frente al PIB es una de las más bajas en la historia del país”.

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