¿Por qué el efectivo sigue vigente si lo digital ya domina?
Aunque el uso de medios electrónicos crece, el efectivo no desaparece. El 47% de los usuarios asegura haberlo utilizado en los últimos seis meses, principalmente por una razón estructural: la falta de aceptación en comercios.
Las cifras lo reflejan con claridad: un 87% de los consumidores quisiera que más establecimientos recibieran pagos digitales, mientras que el 59% admite que al menos una vez al mes debe pagar en efectivo, incluso cuando preferiría usar tarjeta o medios electrónicos.
En el día a día, el débito lidera como principal instrumento de pago, pues el 60% lo utiliza en transacciones frecuentes como supermercados, restaurantes, transporte o servicios. Sin embargo, la convivencia entre ambos sistemas evidencia una brecha que aún no se cierra.
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¿Qué falta para que los pagos digitales despeguen por completo?
La respuesta no está solo en la tecnología. La confianza es el factor determinante. El 95% de los usuarios señala la seguridad como el principal criterio al elegir cómo pagar, seguido de la confiabilidad en las transacciones, con un 94%.
Entre quienes aún no adoptan plenamente estos métodos, las barreras son claras: el 43% usaría más pagos digitales si hubiera mejores mecanismos de protección, el 38% pide procesos más claros ante fallas y el 36% exige una atención al cliente más eficiente.
En ese contexto, la inclusión financiera empieza a medirse de otra forma. Ya no basta con tener acceso a una cuenta o una tarjeta. El reto es que el sistema sea útil, confiable y constante en cualquier escenario, desde una tienda de barrio hasta el transporte diario.
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El informe también advierte un cambio de enfoque en la industria: avanzar hacia la “salud financiera”, es decir, que las personas no solo paguen, sino que puedan gestionar sus ingresos, enfrentar imprevistos y planear a futuro.
Para países como Colombia, el desafío es concreto: ampliar la aceptación de pagos digitales, cerrar brechas en pequeños comercios y fortalecer la confianza de los usuarios. Solo así, lo digital podrá dejar de ser una opción y convertirse en la regla.