El mercado de alimentos portátiles en Colombia, especialmente el de snacks, continúa expandiéndose. De acuerdo con Alquería, esta categoría ya supera los $15 billones y mantiene un crecimiento cercano al 5% anual, impulsada por cambios en los hábitos de consumo y jornadas cada vez más dinámicas.
En este contexto, los formatos lácteos portátiles han comenzado a ganar protagonismo entre niños, estudiantes y trabajadores, consolidándose como una opción práctica dentro de la alimentación diaria.
La compañía explicó que este comportamiento responde a un cambio estructural: los consumidores buscan productos listos para consumir, fáciles de transportar y adaptados a rutinas móviles, donde comer ya no se limita al hogar o a horarios tradicionales.
“Los alimentos que antes se consumían principalmente en el desayuno ahora aparecen en nuevos momentos del día, como la media mañana escolar, las pausas universitarias o la jornada laboral”, señaló la empresa.
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Un mercado en transformación
El crecimiento del segmento no es nuevo, pero sí su evolución. Según NielsenIQ, hace una década los snacks preferidos por los colombianos eran principalmente lácteos, frutas y productos de panadería. Sin embargo, el panorama ha cambiado.
Hoy día, los pasabocas como papas fritas, tortillas, maní y mezclas lideran el consumo, seguidos por galletas, ponqués, dulces y chocolatinas.
Aun así, comienzan a ganar espacio alternativas con valor agregado, como los productos funcionales o con componentes nutricionales diferenciados.
De acuerdo con Euromonitor, el mercado de snacks alcanzó un valor de $8,4 billones en 2023 y ha mantenido un crecimiento superior al 5% desde la pandemia, consolidándose como uno de los segmentos más dinámicos dentro de los alimentos empacados.
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Conveniencia y nuevos momentos de consumo
Para Alquería, hay cinco factores clave detrás de este crecimiento:
Consumo en movimiento: formatos individuales que se adaptan a trayectos, descansos o pausas laborales.
Nuevos momentos de consumo: los snacks ya no son ocasionales, sino parte de la rutina diaria.
Variedad de sabores y texturas: combinaciones con cereales, galletas u otros ingredientes.
Diseño práctico: empaques fáciles de abrir y productos listos para consumir.
Mayor disponibilidad: presencia en supermercados, tiendas de barrio y formatos de cercanía.
En línea con esta tendencia, la compañía ha fortalecido su portafolio con apuestas como AlqueMIX, además de marcas como Freskaleche, Quesos Del Vecchio, AvenaPro y Vitad.
Además, respalda su operación con una cadena de abastecimiento que integra a miles de productores y procesa más de 328 millones de litros de leche al año, destinados a diferentes categorías de productos.
Competencia y expansión del sector
El dinamismo del mercado también se refleja en otros jugadores. Empresas como Vector Foods han ganado terreno en el canal moderno con marcas como MonteRojo y UAU Snacks, alcanzando posiciones relevantes en ventas.
La compañía proyecta ingresos por $50.000 millones en 2025 y espera duplicar esa cifra a $100.000 millones en 2028, apalancada en la ampliación de su portafolio y en nuevas presentaciones.
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Aunque en países como Estados Unidos y Europa el consumo de snacks es más alto, Colombia aún tiene margen de crecimiento. El mercado local, que tradicionalmente ha estado dominado por productos fritos, comienza a transitar hacia opciones más prácticas, diversificadas y con mayor valor nutricional.
En ese escenario, los lácteos portátiles se perfilan como uno de los segmentos con mayor potencial dentro de una categoría que sigue ganando espacio en la vida cotidiana de los consumidores.