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Sobra la gente capaz. Falta la voluntad política, de sentarse a acordar. Pero eso implica que todos tenemos que ceder un poco. Si lo que importa es el futuro de Colombia, seguro se logrará.
Por David Yanovich - opinion@elcolombiano.com.co
Colombia aún depende de manera fundamental del presupuesto nacional. El país, a pesar de esfuerzos enormes tanto del sector público como el privado, sigue teniendo una economía pequeña para el tamaño de mercado que potencialmente puede tener. La flexibiliación del presupuesto y sostenbilidiad fiscal son fundamentales para lograr progreso y ampliar bienestar.
Muchas personas muy conocedoras de los distintos temas han planteado durante décadas las soluciones que el país requiere. Pero el sistema político, la polarización y el excesivo poder de los organismos de control hacen prácticamente imposible lograr acuerdos y actuar para impulsar las soluciones que se requieren.
Las soluciones están. Se requiere voluntad para materializarlas.
Salud: Hay que recuperar la sostenibilidad financiera. No importa quien preste el servicio, mientras los recursos no alcancen, no habrá forma de superar la crisis. Pagar las deudas vencidas, incorporar el concepto de sostenibilidad fiscal a la cobertura de salud y limitar los servicios del plan básico de salud (con excepciones para ciertas poblaciones), y calcular de manera correcta la UPC. De esta forma se podría ampliar el servicio a zonas rurales y remotas del país.
Pensiones: Con los cambios demográficos en el país, el hueco pensional en el régimen de prima media se va a adelantar varios años. La sostenibilidad pensional depende de eliminar los subsidios a las pensiones altas, eliminar los regímenes especiales, y ampliar la base de cotizantes al sistema. Un esquema de pilares (con un modelo de prima media en la base y de ahorro individual en las capas superiores) funciona solamente si hay suficientes recursos para cubrir el pilar base.
Infraestructura: no hay reforma social más potente que la conexión de centros de producción y poblaciones menores a las ciudades y al mercado internacional. El gobierno debe retomar de manera agresiva el programa de concesiones viales, férreas, portuarias y aeroportuarias, tanto para las grandes autopistas como para las vías secundarias, terciarias y veredales. Permitir a las poblaciones más apartadas del país acceder a mercados y servicios de educación y salud en centros poblados con mayor densidad es verdaderamente revolucionario.
Impuestos: Colombia tiene un sistema tributario regresivo y antiguo. Hay que ampliar la base de contribuyentes, hacer un control efectivo de la evasión y simplificar de manera importante el estatuto tributario; menores deducciones acompañadas de menor tasa marginal de renta. La DIAN con talento humano bien remunerado, competente y actualizado en herramientas tecnológicas es fundamental para lograr incrementar de manera importante el recaudo.
Laboral: la flexibilización de las normas laborales es lo central. Permitir esquemas flexibles de contratación (por horas, días, a término fijo o indefinido, por prestación de servicios), racionalizar el salario mínimo (o, a lo menos, considerar factores locales y regionales para fijarlo), permitir la contratación y despido ágil y sin barreras de trabajadores tanto en el sector público como el privado, remunerar adecuadamente a la economía del cuidado, son algunas de las soluciones que se han propuesto durante décadas.
Sobra la gente capaz. Falta la voluntad política, de sentarse a acordar. Pero eso implica que todos tenemos que ceder un poco. Si lo que importa es el futuro de Colombia, seguro se logrará.