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Diego Fernando Gómez

Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.

Medellín para el mundo o ciudad prohibida

Que no nos quede grande la Medellín que creamos. El buen vivir en la ciudad se deriva de construcciones colectivas y no de prohibiciones.

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  • Medellín para el mundo o ciudad prohibida
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Por Diego Fernando Gómez - opinion@elcolombiano.com.co

En un próximo artículo se analizarán estudios de 7 autores que sostienen que el siglo XXI estará marcado por las ciudades que se integren al mundo. Medellín y Antioquia deben fortalecer su proyección internacional mediante el empresarismo y la innovación. Para ello, es necesario conectar a empresas, universidades y gobiernos con mercados y redes globales de conocimiento. La apertura al mundo se traduce en nuevas capacidades productivas, empleo y desarrollo regional.

La integración al mundo acontece a través de plataformas digitales. La experiencia de los turistas, nómadas digitales, emprendedores, ejecutivos e inversionistas extranjeros en Medellín está mediada por un conjunto diverso de plataformas. Estas intervienen desde la elección de la ciudad hasta la búsqueda de vivienda, la movilidad cotidiana, el trabajo remoto, la creación de redes y la exploración de oportunidades empresariales. En conjunto, conforman una infraestructura distribuida, en la cual cada plataforma resuelve una parte específica de la estancia.

Google Maps, Instagram y TikTok suelen ocupar las primeras etapas del recorrido. Permiten conocer barrios, atractivos, restaurantes, cafés, espacios de coworking y estilos de vida. Cuando el visitante avanza hacia una decisión concreta, Google Maps funciona además como mecanismo de verificación de ubicación, reputación y accesibilidad.

En materia de alojamiento, Airbnb y Booking concentran una parte considerable de la oferta visible para extranjeros. Airbnb resulta especialmente funcional para nómadas que buscan apartamentos amoblados por semanas o meses, mientras Booking cubre hoteles, hostales y apartahoteles. Hostelworld tiene mayor presencia entre viajeros jóvenes y agrega herramientas para relacionarse con otras personas alojadas en la ciudad.

Para estancias prolongadas, los extranjeros exploran FincaRaíz, Metrocuadrado, Ciencuadras, Facebook Marketplace y grupos especializados de Facebook. WhatsApp opera como una capa transversal que conecta búsquedas iniciadas en plataformas inmobiliarias, redes sociales o referencias personales.

Los emprendedores e inversionistas siguen una trayectoria más especializada. LinkedIn, Crunchbase, Meetup y Eventbrite facilitan contactos iniciales, mientras Ruta N, ACI Medellín, ProColombia y la Cámara de Comercio ofrecen información institucional.

En la discusión del POT, el problema no es Airbnb sino la forma como la ciudad se va a relacionar con las plataformas y va a potenciar su uso para tener una mejor ciudad. Las plataformas organizadas ayudan a gestionar bien la ciudad; prohibirlas solo genera que se salte a la informalidad, en perjuicio de quien ofrece un servicio y de quien lo demanda. Una buena plataforma tiene información sobre quién lo ofrece y quién lo demanda. Las vías informales son el caos para todos. Una ciudad inteligente no se basa en prohibiciones, se basa en información y gestión del buen uso.

Que no nos quede grande la Medellín que creamos. El buen vivir en la ciudad se deriva de construcciones colectivas y no de prohibiciones. El uso más abierto de las ciudades que han generado las plataformas digitales se logra construyendo con ellas y no quedando expuesto a interacciones informales que facilitan a los pillos sus malos usos.

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Diego Fernando Gómez

Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.

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