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Hemos tenido históricamente un acervo de diferentes tipos de estudios, planes, estrategias, vale la pena discutir un nuevo rumbo basados en herramientas como la prospectiva.
Por Juan Camilo Quintero M. - @JuanCQuinteroM
Nuestra sociedad es la sumatoria de las acciones individuales de cada uno de sus integrantes, entre todos hacemos grande o truncamos el desarrollo de Colombia. A pesar de contar con un régimen presidencialista, vale la pena señalar que el futuro de nuestro país no depende de un poder omnímodo, somos un constructo de instituciones que producen racionalidad y ecuanimidad a la hora de decidir sobre el presente y futuro de nuestro acontecer. No podemos caer en el fatalismo, ni mucho menos en el juego desorientador de las realidades y oportunidades que tenemos como nación.
Es hora de reencauzar los paradigmas, de poner reflectores sobre miles de historias positivas que ocurren a diario en Colombia y de no caer más en el juego mediático del presidente que cada vez luce más preocupado en hacer eco de teorías conspirativas que en gobernar. En la presidencia actual hay una ausencia palpable de hechos que mejoren las realidades del pueblo colombiano y, por el contrario, exceso de discursos deshilvanados que poco ayudan en la construcción de esperanza.
Si revisamos estos dos años es triste señalar de que no hay un legado, ni una impronta para este mandato. La mayoría de los presidentes dejan una marca tangible donde hacen énfasis en un tema puntual, al parecer, en la actualidad el de este gobierno no ha llegado. Desde siempre han hablado de la palabra “cambio”, pero a decir verdad éste nunca se vio o no era el esperado por los millones de votantes que hoy no pueden más que estar desconcertados.
Es momento de recuperar el norte, siempre en los momentos de crisis debe aflorar la esperanza, la unión como sociedad. Si bien, hemos tenido históricamente un acervo de diferentes tipos de estudios, planes, estrategias, vale la pena discutir un nuevo rumbo basados en herramientas como la prospectiva, desde allí podremos revisar futuros, posibles, probables, pero más importante: deseables.
Hoy día, se habla de alrededor de 45 precandidatos a la presidencia, interesante ver el entusiasmo de nuevos líderes queriendo trabajar por Colombia, sin embargo, es momento de construir el nuevo libreto común, concertado con la sociedad civil. Hay que desvirtuar el mesianismo político, las dictaduras deben desaparecer de la región y en nuestro territorio privilegiar los constructos de inteligencia colectiva.
Es momento de un gran pacto entre las universidades en Colombia para construir una nueva ruta como país desde la prospectiva, basada menos en el populismo y más en nuestras realidades sociales particulares y en los retos que supone el nuevo orden mundial de bloques entre países y la llegada de elementos como la inteligencia artificial que planea, si es que ya no lo hizo, revolucionar nuestro devenir histórico como especie.
Qué tal revisar la posibilidad que este ejercicio esté acompañado metodológicamente por Millennium Project de la Universidad de las Naciones Unidas.
Necesitamos mensajes de esperanza, y a nuestras mejores mentes pensando en el futuro del país.