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Bienvenidos a la nueva carrera nuclear armamentista

hace 6 horas
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  • Bienvenidos a la nueva carrera nuclear armamentista

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

El 29 de enero de 2023 escribí la columna “¿Qué hacer en un ataque nuclear?” y dije que: “La situación geopolítica mundial que está configurándose, comprueba que la carrera nuclear que se reactivó hace unos años se intensificará”. Amplié el tema en mi columna del 6 de febrero titulada “¿Alguien querría y podría usar un arma nuclear?” donde señalé que: “La carrera nuclear armamentista se desarrolló durante la Guerra Fría, en la que “todo” estaba subordinado a los intereses de las dos superpotencias. Esta guerra, a pesar de lo demencial, desarrolló un modelo que pretendía evitar una confrontación nuclear, así los medios para lograrlo parecían contradecirlo. Ninguna superpotencia quería una guerra así porque sabían que era absurda, y por eso la infraestructura nuclear se configuró bajo el principio disuasivo de la “Destrucción Mutua Asegurada”. Cuando la tecnología nuclear se hizo menos exclusiva y otros accedieron a ella, las superpotencias decidieron, y además tenían cómo hacerlo, monopolizarla con la política de “No Proliferación” nuclear. Más avanzada esta guerra, el esfuerzo fue hacia una “Limitación” de armamento nuclear, pues no tenía sentido seguir acumulando armas si con las existentes podían destruir el mundo varias veces; y más al final iniciaron los acuerdos de “Reducción” de armas nucleares. Terminada la guerra, el ganador no veía necesidad de inyectar más recursos en ello y el perdedor no tuvo con qué hacerlo durante mucho tiempo. Pero en los últimos años han cambiado las circunstancias, especialmente porque ya no hay un modelo de poder global que controle todo, y quien antes podía hacerlo ahora no quiere, y tal vez ya no pueda si quisiera.”

Tres años después, las circunstancias confirman lo antes dicho y estamos en una nueva carrera nuclear armamentista, pero ya no es una pieza teatral con dos personajes, two-hander en inglés, sino un elenco al que se están agregando y agregarán más personajes a esta peligrosísima puesta en escena. Menciono algo sobre los actores tradicionales y “algunos” de los nuevos.

Desde hace años, el deterioro progresivo e inevitable de Rusia la obligó a reactivar su programa nuclear armamentístico, lo que se concretó hace 32 días cuando Rusia y EE. UU. dejaron expirar el Tratado de no proliferación de armas nucleares, que no se estaba cumpliendo ni era una garantía confiable, porque el programa armamentista chino, que no es ni opcional ni pequeño, estaba fuera de su alcance. Ningún tratado, si es que sirven, está vigente y las circunstancias geopolíticas actuales y futuras presionan un rearme nuclear. La invasión rusa a Ucrania es probablemente su última guerra convencional porque demográficamente no tendrá cómo tener otra guerra de este tipo, y solo le quedará la opción nuclear. El programa nuclear iraní difícilmente será completamente eliminado y ello obligaría a que sus enemigos regionales sunitas entren en el club nuclear al que ya pertenece su “nuevo aliado”, Israel. El debilitamiento de la OTAN, está haciendo pensar a los europeos que EE. UU. no saldrá siempre en su defensa, como lo demuestra el anuncio francés, y deberán desarrollar una capacidad nuclear disuasoria, pero no de forma colectiva sino individual, porque nadie querrá depender de Francia, menos confiable que EE. UU. El mercado armamentístico nuclear está al alza y será un grande y peligroso negocio.

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