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Tenemos que agradecerles mucho a Andrés Julián y a Federico

hace 2 horas
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Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

El sicólogo Carl Jung desarrolló el concepto de “sincronicidad”, entendido como el fenómeno de eventos coincidentes en el tiempo y significativamente relacionados, pero sin una conexión causal detectable. Uno podría pensar que la suerte que tuvimos los antioqueños de contar con Andrés Julián Rendón y Federico Gutiérrez respectivamente en la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín en el mismo período, es un ejemplo de sincronicidad. Sin embargo algo no aplica en este caso, y es la ausencia de una “conexión causal detectable”, lo que luego explicaré.

La “fortuna” fue descrita por Nicolás Maquiavelo en su obra “El Príncipe” como esa fuerza imprevisible de las circunstancias que escapan al control de los humanos, usando la figura de un río desbordado que inunda y destruye todo a su paso. Para evitar el camino inútil de la victimización, Maquiavelo sugiere algo para enfrentar los efectos adversos de la fortuna: “la virtud”, entendida no necesariamente como bondad moral, sino como la energía, impulso, valor y capacidad de adaptación de los líderes para retar a los caprichos del destino.

El día después a las elecciones regionales de octubre de 2023, un colega me pidió mi opinión sobre el triunfo de Andrés Julián y Federico para gobernación y alcaldía, y sin dudarlo contesté que me parecía un motivo de alegría, no solo por la victoria particular de cada uno de ellos, sino por la esperanza que representaba para Antioquia tener una pareja de gobernantes que mancomunadamente podrían enfrentar la amenaza que significaba para nuestro departamento la llegada a la presidencia del alucinado marxista. Me preocupaba el tema de los ingresos del departamento que seguramente no tendrían ningún aporte desde el Palacio de Nariño, pero el hecho que ambos eran defensores del proyecto de Hidroituango (atacado virulentamente por el presidente como por su secuaz exalcalde ratonil), el cual podría convertirse en una fuente importante de ingresos para Antioquia.

Sin embargo las expectativas fueron superadas por ellos que, sin miedo a enfrentarse a unos de los peores enemigos de la historia antioqueña, no solo manejaron el problema de los ingresos sino que encontraron la manera de invertir en otras obras fundamentales para el futuro de Antioquia, como el Túnel del Toyo, que hará viable el destino oceánico de este departamento aplazado por tanto tiempo, en parte por miopía nuestra y también por los obstáculos que algunos sectores políticos de otras regiones del país impusieron para que nunca se hiciera realidad.

Dije en el primer párrafo que este caso no se ajusta completamente al concepto de “sincronicidad” porque sí hay una “conexión causal detectable”: el propósito de ambas administraciones de trabajar por el futuro de Antioquia, por encima de los intereses de los distintos partidos a los que ambos pertenecen. Eso es grandeza. Eso es lo que los antioqueños recibimos como herencia, y es lo que ojalá aumentada, dejemos cuando ya no estemos materialmente en la tierra de la libertad, el trabajo y la falta de miedo.

En las elecciones regionales del 2027 debemos elegir nuevamente una “dupla” de gobernantes similar, porque ya vimos los beneficios de la “sinergia”, que para Mark Twain es “la bonificación o ventaja que se obtiene cuando las cosas funcionan juntas armoniosamente”.

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