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Por Natalia González Santa - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

Tender puentes sin renunciar a nuestras convicciones

Tender puentes no significa renunciar a nuestras convicciones, así como escuchar al que piensa diferente no significa darle automáticamente la razón.

hace 5 horas
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  • Tender puentes sin renunciar a nuestras convicciones
  • Tender puentes sin renunciar a nuestras convicciones

Por Natalia González Santa - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

Durante todo 2026 hubo una idea que atravesó buena parte de lo que hicimos en Women in Connection: la necesidad de tener conversaciones difíciles. En un país cada vez más fraccionado, donde pareciera que pensar distinto nos obliga a ubicarnos en orillas opuestas, entendimos que nuestra responsabilidad no podía ser solamente seguir hablando de equidad de género, sino abrir espacios para esas conversaciones que incomodan, cuestionan nuestras certezas y nos obligan a escuchar a quienes no necesariamente piensan como nosotros.

Por eso hicimos de las conversaciones difíciles el eje de nuestra agenda y esta semana, en la tercera edición del Summit WIC, decidimos llevar esa apuesta un poco más lejos: incomodarnos y poner nuestras propias certezas en conversación.

Más de 170 líderes y CEOs se sentaron toda una mañana a hablar de temas que no necesariamente producen consensos: la diferencia entre la política escrita y lo que realmente pasa al interior de las organizaciones, nuevas generaciones que cuestionan el feminismo y algunas agendas de equidad, meritocracia y acoso sexual laboral, incluyendo esas zonas grises en las que la realidad no siempre cabe perfectamente en un protocolo.

Vimos caras nuevas de mujeres y hombres de distintas generaciones y sectores, algunos cercanos desde hace años a estas conversaciones y otros llegando desde lugares diferentes. Eso me pareció especialmente valioso porque, si queremos que la equidad deje de ser una conversación entre convencidos, necesitamos ampliar la mesa.

Pero una de las reflexiones que más me acompañó al terminar el Summit llegó con el cierre y nos invitó a recordar el camino recorrido para que las mujeres podamos ejercer derechos que hoy parecen evidentes: votar, tener independencia financiera, ser propietarias del capital y participar de espacios de decisión. Derechos que hoy damos por sentados, pero que no siempre tuvimos.

Necesitamos tener la valentía de revisar cómo hemos construido la agenda de equidad, escuchar las críticas, entender qué nos están diciendo las nuevas (¿y viejas?) generaciones y reconocer aquello que debemos hacer diferente, sin asumir que los avances conseguidos son irreversibles.

En un contexto global en el que vuelven a aparecer narrativas que cuestionan algunos de estos avances, recordar cuánto costó conseguirlos no debería llevarnos a cerrar la conversación, sino exactamente a lo contrario: a participar en ella con más argumentos, más apertura y también con más convicción.

Tender puentes no significa renunciar a nuestras convicciones, así como escuchar al que piensa diferente no significa darle automáticamente la razón. Significa recuperar la capacidad de disentir sin romper la conversación.

Quizás ese sea uno de los liderazgos que más necesita Colombia hoy: la valentía para cuestionar nuestras propias certezas y, al mismo tiempo, el compromiso para defender aquello que ha costado generaciones construir.

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Por Natalia González Santa - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

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