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Por la boca muere el pez

En sus rabietas, Petro cargó contra el presidente de EE.UU., por haber felicitado al costeño por su triunfo.

hace 8 horas
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  • Por la boca muere el pez

Por Alberto Velásquez Martínez - opinion@elcolombiano.com.co

Cepeda ya dio el brazo a torcer. Para pretender no solo que Abelardo le aceptara el mano a mano televisado -cosa ya improbable- sino para atraer a los esquivos del centro político, aceptó resultados electorales del 31 de mayo que lo sentenciaron como perdedor. Petro, sin embargo, sigue resistiéndose -por lo menos hasta el momento de enviar esta columna- a reconocer el balance de los escrutinios.

En su postura antidemocrática, el presidente Petro persiste en negar la transparencia de las recientes elecciones. Duda, no tanto cartesiana, que podría servirle de argumento para impugnar los comicios del 21 de junio, si las derechas abelardistas le repiten en las urnas la dosis de la derrota. No le ha valido, y menos convencido, de que todas las misiones de observación electoral, europeas y norteamericanas, el Centro Carter, hayan legitimado los escrutinios avalados por los jueces de la República. “Fueron comicios ordenados, transparentes y fluidos”, concluyeron. Todos declararon sin ambages a Abelardo de la Espriella ganador. ¿Qué más quiere el renuente jefe del Estado para reconocer su derrota? Aquellas instituciones descartaron la vieja teoría del fraude que inventó Petro sobre la existencia de 800.000 “cédulas fantasmas”, cifra igual a las cédulas falsas que denunció y nunca pudo encontrar hace más de 80 años Laureano Gómez contra el Partido Liberal. Dios los cría y ellos en la historia se juntan.

En sus rabietas, cargó contra el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, por el hecho de haber éste felicitado al costeño por su triunfo electoral. Lo llamó traidor y lo desafió a que viniera por él para confinarlo en una cárcel. Lo retó a que lo mantuviera en la temida lista Clinton, en la que están los parias de la humanidad. Le ardió que el gigantón gringo le expresara al costeño ganador “el honor de otorgarle mi respaldo completo y total”. Un mensaje que constituye paralelamente anticipación y notificación acerca de que una hipotética victoria del izquierdista Cepeda, complicaría más las ahora débiles relaciones colombo-estadounidenses...

Marco Rubio, secretario de Estado de los EE.UU., encimó esta “perla” para no quedarse atrás en los zarandeos: “Petro es un ser problemático”, y por eso “Colombia no hace parte de los aliados de los Estados Unidos”. Ambos pronunciamientos le cayeron al dueto Petro-Cepeda como anticipo de duelo. El primero volvió a cargar contra el corpulento mono gringo, olvidando que antes había pedido abiertamente no votar por Trump. Desamor con desamor se paga. El segundo, Cepeda, que ya lleva sobre sus espaldas el síndrome de perdedor, sindicaba al gigantón estadounidense de injerencia indebida por el apoyo dado al “tigre”. Por la boca muere el pez, gritaba desde la otra orilla un viejito socarrón.

P.D.: En estos días de polémica demencial hemos recordado al filósofo Aldous Huxley, quien consideraba al marqués de Sade como un loco cuya meta de su revolución era “el caos y la destrucción”. Y recomendaba: “Las personas que aspiran gobernar el mundo pueden no ser cuerdas, pero menos locos de atar, ya que su meta no es la anarquía, sino la estabilidad social”.

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