Hay muchas reivindicaciones que los taxistas podrán hacer oír de forma más inteligente que acudiendo a vías de hecho y la intimidación física. Hay unas nuevas realidades, sin vuelta atrás.
No es Colombia el primer país en el que las nuevas aplicaciones tecnológicas que ofrecen servicios de transporte particular generan gran controversia con los taxistas, que se sienten víctimas de una competencia desleal que perjudica sus intereses.
Pero no siendo el primero, sí padece una circunstancia que hace que no solo el gobierno, sino los líderes empresariales y la sociedad misma como usuaria del servicio, estén vigilantes a los graves riesgos derivados de que este creciente malestar de los taxistas pase a ser encarado con la habitual forma de dirimir los conflictos en este país: con la violencia y las vías de hecho.
Viendo lo sucedido ayer en Bogotá y los hechos recientes en Medellín, la reacción violenta de muchos taxistas contra la existencia...