La miniserie británica Adolescencia, estrenada el 13 de marzo de 2025 en Netflix, es uno de los hitos televisivos de 2025. La obra sigue la historia de Jamie, un joven de 13 años arrestado por el asesinato de su compañera de clase, Katie. Este asunto y el hecho que cada capítulo esté rodado en forma de secuencia (es decir, sin cortes entre una escena y la siguiente) ha despertado la curiosidad de los espectadores.
Sin embargo, no se trata del primer proyecto audiovisual que narra la violencia de los adolescentes o que se rodó todo en formato secuencia. Aquí le contamos de otras piezas.
Elefante, de Gus Van Sant (2003)
A pesar de que en el momento de su estreno fue criticada por varios sectores de los Estados Unidos, esta película se ha convertido con los años en un clásico del cine. El filme narra la Masacre de la Escuela Secundaria de Columbine, que marcó a la sociedad estadounidense a finales del siglo pasado. El largometraje, que también es un plano secuencia, ganó la Palma de Oro de Cannes.
En este filme del maestro austriaco se narra el crimen perpetrado por Benny, un adolescente fascinado por el video del sacrificio de un cerdo. Benny seduce a una adolescente para llevarla a su casa y grabar su muerte. La película desató un aluvión de críticas y alabanzas. Se ha convertido en una de las obras cruciales del cine europeo de finales del siglo pasado. No está filmada en plano secuencia.
Bully, de Larry Clark (2001)
Inspirada en hechos reales, esta película de Larry Clark cuenta la historia de un grupo de adolescentes que planeó la muerte de un compañero de juergas. Con la crudeza y el lirismo de sus anteriores filmes, Clark retrató el frenesí sexual y la violencia de los adolescentes estadounidenses. Aunque menos exitosa que Kids –la obra más conocida del director– Bully es una pieza salvaje que recuerda que las hormonas no son buenas consejeras. No es un plano secuencia.