Una semana después de hacer historia al convertirse en el primer artista en ganar el Grammy anglo a Álbum del Año con un disco íntegramente en español con DeBÍ TiRAR MáS FOToS, Bad Bunny volvió a marcar un nuevo hito al ser el primer cantante latino en cantar solo en español, en el espectáculo deportivo más visto de la televisión estadounidense: el Super Bowl.
Antes de que saliera a la cancha del Levi’s Stadium de Santa Clara, California, la expectativa era alta por su presentación, de la que la comunidad latina esperaba una oda a sus raíces puertorriqueñas y una crítica a las políticas migratorias del presidente Donald Trump, de quien ha sido un fuerte detractor, y así lo hizo. El Conejo Malo, sin proferir ningún insulto directo, y con 13 minutos de un show cargado de simbolismos, reivindicó con fuerza sus raíces puertorriqueñas y la latinidad ante un gobierno que quiere invisibilizarlas.
Y, en ese afán por entender cada detalle del montaje de Bad Bunny en la noche de este domingo, se hizo viral la idea de que una de las escenas del espectáculo había sido protagonizada por un pequeño niño que se volvió imagen de la resistencia de los migrantes latinos en medio de las redadas del Servicio de Control de Aduanas e Inmigración (ICE), agencia que ha sido cuestionada las últimas semanas por su uso excesivo de la fuerza durante sus operativos.
Se trata de Liam Conejo, el niño ecuatoriano que hace unos días fue detenido con su padre por agentes del ICE en Mineápolis y fue trasladado a un centro de detención para familias migrantes en Texas. El niño fue dejado en libertad días después, tras una acción judicial que, de nuevo, cuestionó el accionar del ICE.
Pues bien, en redes sociales rápidamente se hizo eco de que el niño de 5 años había aparecido en el show de Bad Bunny en la escena en la que el cantante boricua le entrega a un pequeño niño el gramófono que había ganado la semana anterior en los Grammy.
Esa parte del show mostraba a un niño junto a sus padres viendo un televisor en el que aparecía la imagen de Bad Bunny recibiendo el premio a Álbum del Año y ahí es donde el cantante llega a entregarle el gramófono al menor. De inmediato, las especulaciones de que el niño podría ser Liam Conejo saltaron a las redes sociales y comenzaron a comparar la imagen del niño del espectáculo con la icónica foto de Liam con su gorro de conejo azul.
Pero lo cierto es que, ni el niño era Liam Conejo, y ni la escena tenía que ver con él. El menor que apareció en la presentación se llama Lincoln Fox, un actor infantil cuyos padres confirmaron en redes sociales que encarnó a Bad Bunny en su niñez en esa escena.
“Voy a recordar este día para siempre. Ha sido un honor”, se leyó en la cuenta de Instagram del niño tras la actuación en el Super Bowl.
El menor, de 5 años, al igual que Liam Conejo, es de ascendencia migrante, pues tiene raíces argentinas y egipcias.
Así las cosas, la lectura de esta escena es distinta: fue una representación simbólica en la que Bad Bunny se entregaba el Grammy a sí mismo de niño, como metáfora de que persiguiera sus sueños, tal y como lo dijo ante las cámaras que lo siguieron en el espectáculo: “Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y si hoy estoy aquí en el Super Bowl LX es porque nunca dejé de creer en mí y tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas, créeme”.