En temas de movilidad, Colombia —pero especialmente Medellín— salió rajada en 2025. Así lo revela la más reciente edición del estudio Traffic Index de la empresa TomTom, una plataforma especializada en medir los niveles de tráfico a nivel mundial.
Según el informe, tres ciudades colombianas aparecen en el top 15 de las más congestionadas de todo el mundo: Bogotá ocupa el 7° lugar, Medellín el puesto 11° y Cali el 13°.
A nivel global, estas urbes criollas solo son superadas por entornos urbanos como Ciudad de México, Bengaluru en India y Dublín en Irlanda, entre otras.
En el caso específico de Medellín, las cifras son contundentes y hasta preocupantes. La ciudad registró en 2025 un nivel de congestión promedio del 66,9 %, lo que significa que los conductores tardaron casi un 67 % más de tiempo en completar sus recorridos en comparación si lo hubieran hecho en condiciones de tráfico fluido.
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Además, el panorama empeoró frente a 2024, ya que la capital antioqueña presentó un aumento de 3,4 puntos porcentuales en sus niveles de congestión el año pasado.
El impacto se refleja directamente en la experiencia diaria de los ciudadanos. La velocidad promedio de los vehículos en Medellín en 2025 fue de 20,7 kilómetros por hora, mientras que en 15 minutos apenas se recorrieron en promedio 5,2 kilómetros.
En hora pico, la situación fue aún más crítica pues los carros se movieron a una velocidad cercana a los 15,9 kilómetros por hora durante 2025. Para poner el dato en ejemplos claros se puede decir que para ir desde La Alpujarra hasta Sabaneta un conductor en hora pico se podría demorar casi una hora, que es el mismo tiempo que le tomaría salir de Niquía, en Bello, hasta el municipio de Cisneros.
Sin embargo, en el peor momento del año pasado, los vehículos en la ciudad apenas lograron avanzar 2,7 kilómetros en 15 minutos. Dato más que revelador si se tiene en cuenta que en promedio una persona puede recorrer hasta un kilómetro caminando en la misma cantidad de tiempo.
Ese día crítico fue el 4 de diciembre de 2025, cuando Medellín registró un nivel de congestión promedio de 108 %, pero ese mismo día se registró un pico máximo de 206 % a las 5:00 p. m. Ese día quedó en evidencia la presión extrema sobre la red vial.
Además, los meses más congestionados del año, según el estudio, fueron octubre y diciembre, periodos tradicionalmente asociados a mayor actividad económica, eventos como las vacaciones escolares y el aumento de desplazamientos urbanos.
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Para rematar, uno de los datos más reveladores del estudio es que en 2025, los conductores en Medellín perdieron 153 horas al año atrapados en trancones de horas pico.
En el contexto regional, Medellín se ubica como la cuarta ciudad más congestionada de Suramérica, solo superada por Bogotá y por las ciudades peruanas de Arequipa y Lima.
A nivel nacional, ocupa el segundo lugar, únicamente detrás de Bogotá y por encima de ciudades como Cali, Barranquilla y Cartagena.
Este resultado cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que, según el mismo informe, Colombia fue el país más congestionado del mundo en 2025, con un nivel promedio de congestión de 48,8 %, superando incluso a Estados Unidos y ubicándose por encima de Malta y Filipinas.
La 15ª edición del TomTom Traffic Index es la más robusta y completa hasta la fecha. El análisis evalúa ciudades según sus niveles de congestión, tiempos y velocidades de viaje, basándose en más de 3,65 billones de kilómetros de datos globales de trayectos recopilados durante 2025.
Según la compañía, TomTom calculó los niveles mundiales agregando velocidades de conducción sobre más de 2,2 billones de millas —equivalentes a 3,6 billones de kilómetros— recorridas en todo el planeta.
El resultado mostró que la congestión global aumentó cinco puntos porcentuales, pasando del 20 % al 25 %. El estudio también advirtió que la congestión es una tendencia global creciente.
Más allá de la frustración de los conductores, este fenómeno tiene implicaciones sociales y económicas profundas: genera más emisiones contaminantes, incrementa el consumo de combustible, reduce la productividad y ejerce una presión cada vez mayor sobre la infraestructura urbana.
“Aunque el tráfico puede ser un indicador de dinamismo económico, también puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo”, detalló el estudio en uno de sus apartes.