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Sobre Bad Bunny

hace 4 horas
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Por José Guillermo Ángel R. - memoanjel5@gmail.com

Estación Mirar (para entender) a la que llegan los que miden la intensidad de los cambios y anotan sus variables calculando probabilidades, los que sitúan lo que pasa y lo relacionan (para ellos nada está suelto), los que no se quieren mover más y van cerrando puertas, los que no admiten que las cosas cambien y se niegan a moverse, los que hablan de conservar costumbres que dañaron a punta de codicia, los que pregonan que los últimos días ya están presentes y entonces aparece la gran bestia con su triple seis, los que siguen la teoría del yo de Ortega y Gasset (uno es moldeado por las circunstancias), los que admiten que Nietzsche tiene razón cuando filosofa sobre lo dionisiaco y lo apolíneo (lo previo a todo orden es el desorden y un orden continuado termina desordenándose), los que alegan que pensar más ya es tontería (adoradores de la Inteligencia Artificial), los que tratan de conservar un adentro negándose el afuera, los que se consideran libertarios pero solo en materia económica, los que reniegan de Hanna Arendt cuando reflexiona sobre el totalitarismo. Y bueno, la frase latina o témpora o mores (como cambian las costumbres con el tiempo) es tan vigente como aquello de que todo se repite.

Bad Bunny (conejo malo) es un fenómeno que nace de la implosión (cargarse) y después explota. Y en cierto modo se parece al conejo blanco de Alicia, que es experto en los caminos al absurdo y mira ansiosamente el reloj. Pero Bad Bunny se ajusta también a los movimientos de protesta que nacieron al principio del siglo XX: dadaísmo, futurismo, fauvismo, Kafka (somo un presente), fox-trot y los locos años 20 (si nos van a matar, bailemos, decían los jóvenes). Y estos cambios, nacidos de guerras atroces y desastres económicos, influyen en la literatura, las artes plásticas, el pensamiento y las maneras de vivir. Y si bien todo cambia para que nada cambie, como dice Tomasi di Lampedusa en el Gatopardo, el hecho es que si moldea y pone clara una situación: las cosas son como son.

En su última presentación, en el Súper Bowl 2026, Bad Bunny fue todo símbolos: el tiempo ya es medio, es mejor disfrazarse de árboles que dañarlos, el movimiento es vida, amarse es lo mejor contra el odio, lo más simple es lo más importante, de todas partes disparan y es necesario un chaleco antibalas, al inconsciente no lo engaña nadie, las palabras se entienden a medias y el que no se mueva pierde. Mostró lo que no se quería ver (de aquí el juego de cámaras) y bueno, se vio: al miedo se lo combate mostrando la identidad.

Acotación: Roberto Artl le mostró a Borges lo que no quería admitir, en West Side Story se manifestó lo latino, el mayo del 68 cambió las viejas políticas. Y, bueno, seguimos asistiendo al grito de Munch.

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