Hijo de inmigrantes colombianos, Aguirre nació y se crió en Los Ángeles, pero guarda un profundo amor y respeto por sus raíces. Sus primeros pasos en la danza no surgieron en estudios técnicos, sino en reuniones familiares. “Desde niño bailaba salsa en las fiestas de familia”, recuerda en entrevista con EL COLOMBIANO.
Cuenta que a los 13 años tomó la decisión de convertirse en artista y bailarín profesional. Su formación transcurrió entre programas de baile escolar y práctica constante de varios estilos musicales.
En su voz queda claro que la danza es mucho más que técnica. “Es mi forma de expresión. Lo que me hace sentir libre”. Para él, su identidad latina, esa mezcla de influencia familiar y cultural, influye directamente en su manera de mover el cuerpo, y ser colombiano, dice, “es tener sazón, una alegría única”.
El camino hacia el show de Bad Bunny fue muy competitivo. Aguirre trabaja con la agencia Bloc LA, una de las más reconocidas para talentos y bailarines en Estados Unidos, y el llamado llegó mediante una audición privada. Este proceso tuvo varias etapas y filtros sucesivos.
“Como este show es privado, básicamente te invitan”, contó. La primera ronda fue masiva: miles de aspirantes aprendieron una coreografía completa y, a partir de allí, comenzaron los cortes. “Te pueden cortar por el look, por tu cv. Tienen razones creativas de peso para la elección”. Luego vino un segundo filtro, con un grupo más reducido, donde debían ejecutar dos bailes frente al equipo creativo.
La dimensión de ese proceso fue abrumadora. “Yo creo que nos presentamos más de 2.000 bailarines para este puesto”.
Cuando recibió la confirmación, entendió que estaba entrando a algo muy grande y quiso estar a la altura del reto. “El primer día de ensayo llegué una hora temprano, era el primero en llegar y el último en irme”.
El escenario ya estaba montado y al verse reflejado en el espejo junto al resto del elenco se repitió una frase que todavía le retumba: “Lo hice, estoy aquí. Se siente como un sueño”.
Dice que trabajar con Bad Bunny confirmó que la energía que se ve del puertorriqueño en pantalla es totalmente auténtica, pues en persona es alguien cálido y comprometido con su trabajo. “Lo que ves en la TV es cómo es en persona”. Habla de un artista atento al detalle, claro con su visión y respetuoso con su equipo.
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Antes de salir al escenario el 8 de febrero, cuando el conteo regresivo estaba por comenzar, recuerda que tomó el micrófono y les dijo: “Qué bonito es esto. Muchas gracias a todos por estar aquí. Les agradezco mucho, la vamos a romper hoy”.
Ese instante, para Aguirre, trascendió lo escénico. “Era nuestro deber darlo todo y ser auténticos”, sostiene. Y en un país atravesado por debates migratorios, su presencia allí tuvo una carga simbólica adicional. “El momento político que estamos viviendo en este país me hizo sentir más latino que nunca y muy orgulloso de mis raíces”.
Antes del Super Bowl, su carrera ya incluía presentaciones con artistas internacionales y trabajos para Prime Video y campañas comerciales. Cada experiencia, explica, ha sido parte de un proceso más amplio. Uno que exige paciencia y fe: “Siempre tienes que confiar en el proceso y en ti mismo para que todo salga a tu favor”.