De una mañana entre blanca y gris, a una tarde de lluvias fuertes y granizo. Así ha sido el clima de este sábado 6 de junio. Desde temprano, el Valle de Aburrá amaneció cubierto por un velo blanco hecho de nubes. Una llovizna intermitente acompañó buena parte de la mañana. Era una lluvia silenciosa, casi inmóvil, de esas que humedecen las calles sin alterar demasiado la rutina.
Sin embargo, con el paso de las horas, el panorama cambió. Hacia el mediodía las precipitaciones comenzaron a intensificarse y se extendieron por buena parte del área metropolitana, desde Caldas, La Estrella y Sabaneta hasta Medellín y Bello.
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De acuerdo con el Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (Siata), a las 12:22 p. m. se registraban acumulados de hasta 4 milímetros en La Estrella y cerca de 1 milímetro en Caldas, Sabaneta y Girardota. Posteriormente, las lluvias avanzaron hacia Medellín, donde a la 1:48 p. m. se reportaron acumulados máximos de 8 milímetros en apenas cinco minutos, lo que se registra como una lluvia fuerte o torrencial.
Uno de los fenómenos que más llamó la atención ocurrió a las 2:17 p. m., cuando la red de monitoreo reportó caída de granizo en la estación Santa Elena Radar, en el oriente de Medellín.
Las precipitaciones de este sábado se producen después de varios días marcados por fuertes lluvias en Antioquia y el Valle de Aburrá. A finales de mayo, un aguacero de gran intensidad provocó inundaciones en vías de municipios del sur del área metropolitana como Envigado, Itagüí, Sabaneta y La Estrella, donde decenas de conductores quedaron atrapados en medio de encharcamientos que superaron la capacidad de drenaje de algunos corredores viales. Además, las lluvias ocasionaron caídas de árboles, afectaciones en la movilidad y el cierre temporal de vías como la Loma de El Escobero, en Envigado.
El impacto de la temporada invernal también se ha sentido con fuerza en otras regiones del departamento. En municipios como Andes, en el suroeste antioqueño, y Turbo, en Urabá, los desbordamientos de ríos y quebradas dejaron viviendas inundadas, familias damnificadas y pérdidas materiales.
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Las autoridades mantienen monitoreo permanente sobre las cuencas hídricas, pues aunque Medellín y el Valle de Aburrá entran gradualmente en la temporada de menos lluvias, los organismos de gestión del riesgo han insistido en que las precipitaciones no desaparecen completamente y pueden seguir generando emergencias puntuales en distintos sectores del territorio.
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