Pinta de rojo sus labios. Se pone su mejor ropa y sale a trabajar. justo debajo de su casa está su puesto, una pequeña estructura de varillas y láminas metálicas pintada de amarillo. Allí pasa horas con una paleta reflectiva marcando el pare y siga de carros, buses, camiones y volquetas que transitan por la vía La China, la única carretera que comunica a Bello con el corregimiento de San Félix.
“Yo me organizo como si estuviera trabajando en una empresa”, dice Sandra, quien lleva unos 12 años vinculada a ese pare-siga y 7 con un puesto y horario fijo en la caseta.
La vía donde trabaja Sandra es tan estrecha que en sus tramos más angostos apenas cabe un bus y, con riesgo, una moto. A lado y lado hay casas, lo que hace imposible cualquier ensanchamiento. La solución estructural aún no existe. Lo que existe son dos casetas amarillas, dos paletas reflectivas y un grupo de vecinos que se turnan para que el tráfico fluya.
Antes de que llegaran, los trancones podían durar hasta dos horas. “Eso era una cosa impresionante. Los conductores de Bellanita hacían bulla, las volquetas, las camionetas. Eso era una cosa de no terminar, y muchos accidentes”, recuerda Sandra.
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Los primeros en hallar la solución fueron los niños del barrio. Hace unos 12 o 13 años, un grupo de ellos empezó a frenar y dar paso a los carros a punta de gritos y señas con las manos.
Fue un vecino del sector quien vio eso y decidió formalizarlo. Construyó las dos casetas, consiguió las paletas y organizó los turnos.
Con el tiempo se fue sumando gente del barrio. Hoy son cuatro personas por caseta —ocho en total—, cada una con un día asignado que se va rotando.
La ruta de Bellanita de Transportes pasa por ahí desde las 4 de la mañana hasta las 11 de la noche, con buses que suben a Tierra Adentro, Villalinda, La China, San Félix y El Tambo. También suben camiones de carga, volquetas y vehículos de gran tamaño. “Si no estamos nosotros ahí, no hay cómo. Somos esenciales”, dice Sandra.
Sin embargo, ese trabajo informal no está exento de riesgos. En varias ocasiones, carros que bajaban desde San Pedro sin frenos se fueron contra la caseta de arriba. Por eso Pedro, un hombre que lleva 7 u 8 años en ese puesto, le ha invertido dinero propio para blindarla con rieles y tubos de cemento.
Él nació con una pierna más corta que la otra, una condición que le ha impedido conseguir trabajo formal a sus 77 años. El puesto en la caseta es su único sustento. Trabaja de 4 de la mañana a 5 de la tarde y en un buen fin de semana se hace entre 30.000 y 40.000 pesos.
La vía La China no es el único punto. Muy cerca al parque central, en la carrera 48 con la transversal 56B, Arcángel de Jesús Raldo lleva cinco años parado bajo el sol con un chaleco, una paleta reflectiva y un gorro pescador que lo protege a medias. Vino del corregimiento de Santiago, de Santo Domingo, como jornalero. Llegó ahí después de que un vecino del sector, cansado de ver accidentes constantes, lo llamara para que se encargara del punto.
Trabaja solo, de 7 de la mañana a 4 de la tarde, de lunes a lunes, salvo cuando una necesidad urgente lo obliga a faltar.
A solo tres cuadras de ahí, en la carrera 48 con la calle 54, hay otro semáforo humano . Ahí trabajan dos personas en turnos distintos: uno turno va desde la mañana hasta el mediodía, otro de 12 a 5 de la tarde, y otro tercero hasta las 8 o 9 de la noche. Uno de los que trabajan ahí es Luis Rivera, quien hace poco cumplió 70 años. Lleva cuatro en ese puesto.
Es diabético y esa enfermedad le costó las dos piernas hace siete años. Luego le afectó parcialmente la visión de un ojo, lo que le impidió seguir trabajando en la parrilla de un negocio de comidas rápidas.
No pudo pensionarse, pese a su edad y su condición de salud. “Ese fue el error grande mío: pagué salud toda la vida pero nunca cotizé pensión. Hoy no recibo un solo peso del gobierno”, dice.
Aunque la Alcaldía de Bello instaló un semáforo una cuadra arriba, don Luis considera que su labor sigue siendo necesaria. “Yo llevo cuatro años aquí y no me ha tocado el primer accidente”, dice.
Un cuarto punto surgió en el barrio París en 2022, cuando la pérdida de la banca en el sector La Maruchenga obligó a cerrar la vía principal. Los callejones estrechos se convirtieron en las únicas vías de acceso. Varias personas encontraron ahí también una necesidad en la que trabajar. Sin embargo, la vía ya se recuperó y ese punto dejó de operar.
El municipio de Bello en gran parte creció sin planificación. La última revisión de su Plan de Ordenamiento Territorial fue en 2009.
A esto se suma el estado de su malla vial. A inicios de este año, EL COLOMBIANO documentó 376 huecos sin intervenir, algunos con más de dos años sin reparación. Según la Alcaldía, desde 2023 han invertido cerca de 60.000 millones de pesos para intentar recuperar sus vías.
Pero en la vía La China, el problema es de otra naturaleza. Es una vía que no se puede ensanchar porque las casas están a lado y lado, el terreno es inestable y cualquier intervención en el morro pondría en riesgo las viviendas del sector opuesto. “Es como estar atados de manos y de pies. Esa calle ya se quedó así”, dice Sandra. Cada mañana ella baja a su caseta, bien vestida y con los labios rojos, a hacer un trabajo que nadie le asignó pero que todos necesitan.
Son personas que arriesgan su integridad para resolver un problema que la planificación urbana no pudo. Lo hacen sin contrato, sin pensión, sin protección. A cambio reciben lo que los conductores quieran darles: 100, 500, 1.000 pesos. Y la certeza, al final del día, de que nadie se chocó.
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Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Quiénes son y qué hacen los llamados “semáforos humanos” en Bello?
- Son habitantes del municipio (amas de casa, adultos mayores, jornaleros jubilados y personas con discapacidad) que utilizan paletas de “Pare y Siga” y casetas improvisadas para dirigir el tráfico en calles estrechas o cruces críticos donde no hay semáforos o la vía no permite el paso de dos vehículos a la vez.
- ¿Cómo funciona el punto de control de tráfico en la vía La China (hacia San Félix)?
- En esta vía estrecha operan dos casetas amarillas blindadas con tubos y rieles. Un grupo de 8 vecinos se turna en horarios de 4:00 a.m. a 11:00 p.m. para regular el paso de los buses de Bellanita, camiones y volquetas. El servicio nació hace más de 12 años por iniciativa comunitaria.
- ¿Cuáles son las causas de fondo que generan este fenómeno en Bello?
- El crecimiento urbano no planificado de Bello (con un Plan de Ordenamiento Territorial no actualizado desde 2009), el deterioro de la malla vial y las limitaciones físicas de vías estrechas rodeadas de viviendas que imposibilitan su ensanchamiento.