Clara Lucía Sandoval Moreno está a punto de dejar el Concejo de Bogotá para asumir uno de los encargos políticos más particulares del nuevo Gobierno. El presidente Abelardo de la Espriella la designó como gerente para Bogotá, una figura creada con el propósito de convertirse en el enlace permanente entre la Nación y la administración del alcalde Carlos Fernando Galán, especialmente en proyectos considerados estratégicos para la capital.
La designación marca un nuevo capítulo en la carrera política de Sandoval y también pone sobre la mesa su particular trayectoria: antes de consolidarse como dirigente política, estuvo vinculada durante décadas a la Misión Carismática Internacional (G12), una de las iglesias cristianas de mayor influencia política y electoral en Colombia. Sandoval es pastora desde los 24 años y ha construido buena parte de su actividad pública alrededor de esta comunidad religiosa.
Su formación, por otro lado, también está ligada al sector público. Es profesional en Relaciones Internacionales y Estudios Políticos de la Universidad Militar Nueva Granada y especialista en Gobierno, Gerencia y Asuntos Públicos de la Universidad Externado de Colombia.
Esa preparación se ha combinado con una carrera política que comenzó a finales de los años 90, cuando buscó llegar a la Junta Administradora Local de Puente Aranda con el entonces Partido Nacional Cristiano, aunque no logró obtener la curul.
Posteriormente, se vinculó al Partido Liberal, colectividad con la que llegó por primera vez al Concejo de Bogotá en 2008. Fue reelegida en 2011 y regresó nuevamente al cabildo para el periodo 2024-2027. En esos años ha participado en las comisiones de Gobierno y Hacienda y en la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer. También ha ocupado cargos de dirección dentro de las comisiones y ha participado en debates relacionados con presupuesto, contratación, movilidad e infraestructura.
Uno de los capítulos más destacados de su carrera administrativa ocurrió durante la alcaldía de Enrique Peñalosa, cuando asumió en 2016 la dirección del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal. Sandoval fue la primera directora de esta entidad, cuya creación estuvo relacionada con iniciativas que había promovido desde el Concejo. Su trayectoria en defensa de los animales también la llevó a impulsar la bancada animalista, la mesa equina y proyectos relacionados con la sustitución de vehículos de tracción animal.
Pero su perfil político también ha estado marcado por posiciones conservadoras en asuntos sociales. En 2022, cuando aspiró a la Cámara de Representantes como fórmula de Sara Castellanos, participó en la campaña del denominado Referendo por la Vida, iniciativa que buscaba revertir la decisión de la Corte Constitucional que había despenalizado el aborto en determinadas circunstancias. La iniciativa logró reunir millones de firmas, aunque no consiguió modificar la decisión judicial.
Su llegada al Gobierno de De la Espriella tampoco es inesperada. Durante la campaña presidencial de 2026, Sandoval fue una de las dirigentes políticas que expresó públicamente su respaldo al entonces candidato y a su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo. Esa cercanía terminó convirtiéndose ahora en un nombramiento que la lleva desde el Concejo hasta una posición dentro del Ejecutivo nacional.
La decisión del presidente generó críticas desde sectores de oposición, que cuestionan que el Gobierno nacional intervenga en asuntos de competencia distrital y califican la nueva figura como una respuesta a la gestión del alcalde Galán.
Los reparos sostienen que, aunque oficialmente sus funciones están relacionadas con la coordinación, gestión y articulación de proyectos estratégicos, en la práctica podría convertirse en una figura de supervisión sobre la administración distrital.
Sectores señalan también el respaldo político de la designación y plantean que la presencia de Sandoval en proyectos de alto impacto podría tener efectos en el escenario electoral de 2027, cuando se elegirán alcaldes y gobernadores. Según esta lectura, el nuevo cargo no solo tendría una dimensión administrativa, sino también una eventual incidencia política en la capital.
¿Qué hará como gerente de Bogotá?
El nuevo cargo tendrá una particular importancia porque Bogotá concentra varios de los proyectos de infraestructura más grandes del país. Sandoval será la encargada de coordinar, articular, gestionar y hacer seguimiento a los compromisos de la Nación con la ciudad.
Entre los asuntos que estarán sobre su escritorio aparecen la Primera Línea del Metro de Bogotá, la segunda línea hacia Suba y Engativá, la factibilidad de una tercera línea, la financiación del sistema de transporte, la PTAR Canoas, la descontaminación del río Bogotá, infraestructura vial, vivienda y seguridad.
El alcalde Carlos Fernando Galán ha explicado que la gerente deberá ayudar a agilizar compromisos pendientes de la Nación con Bogotá. Incluso puso como ejemplo recursos de vigencias futuras de TransMilenio que, según afirmó, estaban pendientes de entrega.
Sandoval, por su parte, ha insistido en que su función no será reemplazar al alcalde ni intervenir en la autonomía del Distrito. Su tarea será actuar como puente entre el Gobierno Nacional y Bogotá, haciendo seguimiento a los proyectos en los que la Nación tenga responsabilidades.
El nombramiento, además, tiene un componente político, pues, De la Espriella busca fortalecer su presencia en la capital y acelerar proyectos que considera prioritarios.
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¿Qué antecedentes tiene la gerencia de Bogotá?
Este cargo no es exactamente nuevo. Su origen se remonta a agosto de 1994, cuando al inicio del gobierno de Ernesto Samper Pizano se creó la Consejería Presidencial para Bogotá y se nombró a Sonia Durán de Infante, quien en 1992 se había convertido en la primera mujer en gobernar la capital tras reemplazar a Juan Martín Caicedo.
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Más adelante, mediante el Decreto 0172 de 1996, se formalizaron y estructuraron sus funciones al asignarle la Secretaría Técnica de la recién creada Comisión para el estudio de las relaciones entre el Distrito Capital y Cundinamarca.
Por otro lado, en 2012, el presidente Juan Manuel Santos anunció el nombramiento de la exsenadora y excandidata a la alcaldía Gina Parody como Alta Consejera para los asuntos de Bogotá. Abogada y especialista en resolución de conflictos, Parody asumió la labor de trabajar por la capital y la región tras una destacada gestión legislativa en el Congreso, donde impulsó leyes clave en materia de protección a la mujer, infancia, planeación urbana sostenible y emprendimiento.