El proceso para recibir una certificación por parte de Estados Unidos en la lucha contra las drogas se realiza anualmente, y aunque según Laura Sarabia, el Gobierno Nacional se prepara para conseguir una recomendación por parte del Departamento de Estado y de la Sección de Asuntos Narcóticos de EE.UU. para recibirla, no descartan un escenario diferente.
La certificación del país norteamericano es importante no solo para mantener buenas relaciones diplomáticas, sino que también sirve como indicativo del avance en la lucha contra el narcotráfico. Y no solo se evalúan las políticas de erradicación de cultivos ilícitos, sino que además se revisan aquellas relacionadas contra el tráfico de drogas.
“En este sentido, el gobierno colombiano se ha comprometido a continuar con los esfuerzos de erradicación y sustitución de cultivos ilícitos”, afirmó la canciller Sarabia en el programa oficial de la entidad.
La funcionaria también hizo énfasis en que los esfuerzos no solo están concentrados en erradicar los cultivos ilícitos, sino también en darle alternativas a los campesinos: “el objetivo de reducir el impacto del narcotráfico y mejorar la calidad de vida de las comunidades afectadas”. Sin embargo, no saben cómo su plan será recibido por EE. UU.
“Nos preparamos para un escenario de certificación, que es a lo que le estamos apostando en cada una de las acciones que hacemos, pero también estamos preparándonos para un escenario de descertificación sobre el que no quiero ahondar porque es un escenario hipotético”, explicó.
Mantener las relaciones diplomáticas
Durante la transmisión, Sarabia confirmó el deseo, tanto de la Cancillería como del Gobierno Nacional, de mantener relaciones estables y positivas con el gobierno estadounidense. También defendió el programa de erradicación presentado.
“La relación con los Estados Unidos es una relación entre iguales, como lo ha manifestado el presidente Gustavo Petro: es una relación de respeto. No se trata de quién cede más, sino de cómo trabajamos de manera conjunta y coordinada. Tal como lo refleja el título, (el programa) es una carta de intención para conformar una mesa de trabajo en la que avancemos en un mecanismo para el intercambio de información a nivel migratorio. Este mecanismo se desarrollará en el marco de las leyes nacionales, ya que la ley colombiana no permite el intercambio de datos biométricos de los colombianos”, aseguró.
Paralelamente, señaló que no solo Colombia ha entrado a conciliar con el nuevo gobierno de Estados Unidos: “todos los países del mundo están en un contexto geopolítico inédito, no solo nuestro país. Hay una reconfiguración de los intereses y nuevas posiciones por parte de la administración de EE. UU. Lo que hemos querido es una relación entre iguales, para plantear los desafíos que tenemos como país y región, y cómo EE. UU. puede ayudarnos, entendiendo nuestras diferencias, como el cambio climático, la protección de los derechos humanos y la migración”.
La canciller también se mantuvo optimista con respecto al estado de las relaciones entre Colombia y el país norteamericano, asegurando que las relaciones bilaterales positivas han persistido durante 200 años y que así seguirán a pesar de las diferencias.
“Hoy no hay una crisis con EE. UU., al contrario, tenemos reuniones constantes y estamos fortaleciendo los lazos de confianza”, dijo, y agregó que los puntos de desacuerdo han sido hablados con claridad y diplomacia. Igualmente, aseguró que están trabajando en fortalecer las relaciones con otras regiones de América Latina, Asia, África y la Unión Europea con miras a diversificar las opciones de mercado.
Así va la erradicación de cultivos
En cuanto a los avances en materia de erradicación de cultivos, Sarabia aseguró de que la Cancillería no tiene la cifra exacta, aunque ya empezó el programa de erradicación voluntaria.
“No podemos tener un conteo de cuántos cultivos se erradican cuando seguimos teniendo pobreza y desigualdad en los territorios, porque lo que estamos haciendo es un ciclo vicioso. Hoy, puede que se erradique un cultivo, pero si no le brindas otra oportunidad al campesino, lo más seguro es que vuelva al mercado ilegal porque es su única forma de subsistencia. Le estamos apostando a una erradicación sostenible”, dijo.
La meta del Gobierno Nacional es de avanzar con la erradicación en alrededor de 30,000 hectáreas de manera voluntaria por parte de los campesinos.
“No hemos ganado la batalla. Esperamos que los resultados se evidencien y se muestren en una certificación por parte de los Estados Unidos”, agregó la canciller.