Antes de 1991, Colombia era solo una Colombia. Una nación unitaria regida básicamente por la moral cristiana, sin espacio para lo diverso, relegado a existir en las márgenes invisibles del mapa. Durante tres horas del 10 de abril de 1991 se discutió por primera vez en la Comisión Primera de la Asamblea Constituyente si ese era el país que se necesitaba y deseaba hacia el mañana. Allí comenzó a surgir la posibilidad de un futuro en el que una Colombia fuera muchas. Palabras que mirarían cara a cara a otros poco vistos, que redefinirían lo que es ser colombiano.
La Constitución de 1991 que nació de la Asamblea Constituyente definió en su primer artículo a una Colombia “democrática, participativa y pluralista”. Una en la que el Estado reconoce...