A las 4.30 de la tarde, en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, el momento más esperado de la posesión presidencial se concentró en un gesto de pocos segundos: el presidente del Senado, Honorio Miguel Henríquez Pinedo, tomó la banda tricolor y la colocó sobre el pecho de Abelardo de la Espriella, quien acababa de jurar cumplir y hacer cumplir la Constitución como nuevo presidente de la República.
Con ese acto quedó formalmente inaugurado el gobierno de De la Espriella, el primero en asumir el poder en una ceremonia realizada fuera de Bogotá en la historia reciente del país. Cali se convirtió así en el escenario de un cambio de mando que rompió una tradición geográfica, pero mantuvo intacto el ritual institucional mediante el cual el jefe del Congreso transmite el símbolo del poder ejecutivo al nuevo mandatario.
En la ceremonia, que comenzó con un retraso de una hora y media, hubo un detalle que concentró buena parte del significado político de la posesión: el abrazo del nuevo presidente con un civil. Se trató de Luis Felipe Yagüé, de 74 años, agricultor y comerciante de Florencia (Caquetá), quien apenas unas semanas antes, recorría las calles ofreciendo panela, café, huevos y miel. Su nombre era desconocido fuera de Caquetá. Pero se hizo notorio cuando un video se volvió viral: un profesor universitario le anunció que dejaría de comprarle por haber votado por Abelardo de la Espriella.
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El episodio llegó hasta el entonces presidente electo, quien decidió incorporarlo al relato de su triunfo. Lo invitó a la ceremonia de posesión y le regaló el traje que vistió este viernes y lo presentó como el primer beneficiario de la denominada “Ruta Milagro”, un programa con el que prometió impulsar a pequeños empresarios y productores rurales.
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La posesión presidencial de este 7 de agosto ya era excepcional antes de comenzar. Por primera vez en la historia reciente de Colombia, el cambio de mando se realizó fuera de Bogotá y tuvo como sede principal a Cali. La jornada quedó dividida en dos escenarios: primero, la ceremonia solemne en la Universidad Santiago de Cali, donde se formalizó la investidura; después, el traslado al Cantón Militar Pichincha, donde De la Espriella pronunciará su primer discurso como presidente ante el país.
Yagüé representó, además, un producto profundamente asociado con el mundo rural colombiano. La panela es uno de los alimentos más tradicionales del país y Colombia es el segundo productor mundial y principal exportador de este derivado de la caña de azúcar.
El nuevo presidente, acompañado por su esposa Ana Lucía Pineda, sus cuatro hijos y el vicepresidente José Manuel Restrepo, presentó el inicio de lo que ha denominado la “Patria Milagro”, una narrativa política y personal que mezcla emprendimiento, religiosidad y una visión de autoridad inspirada en referentes como Javier Milei y Nayib Bukele.
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Su llegada al poder fue el desenlace de una campaña poco convencional, con escasa participación en debates y un énfasis permanente en mensajes de confrontación contra la corrupción, las economías ilícitas y lo que denomina la izquierda radical. A diferencia de otros candidatos, presentó un plan de gobierno relativamente breve y concentró sus intervenciones públicas en un puñado de propuestas que ahora deberán traducirse en el Plan Nacional de Desarrollo.
Uno de los pilares de su administración será la política de seguridad. Durante la campaña prometió recuperar el control territorial, reforzar la Fuerza Pública y endurecer la respuesta del Estado frente a los grupos armados. Ya como presidente electo, dio un plazo de un mes para que esas organizaciones se sometieran a la justicia y anunció que su gobierno no ofrecerá concesiones amplias en procesos de negociación.
Entre las medidas planteadas figuran la creación de bloques de seguridad urbana, la revisión del funcionamiento de la Jurisdicción Especial para la Paz y la construcción de megacárceles inspiradas en el modelo penitenciario de El Salvador.
El segundo gran frente será la reforma del Estado. De la Espriella ha planteado reducir en un 40 % el aparato estatal, revisar la eficiencia de entidades públicas, simplificar trámites regulatorios y fortalecer mecanismos de meritocracia. La propuesta, comparada por sus propios aliados con la “motosierra” aplicada por Javier Milei en Argentina, buscará disminuir el gasto público y reorganizar instituciones relacionadas con comercio, transporte, salud, agricultura y regulación económica.
La lucha contra la corrupción también ocupará un lugar central en el nuevo gobierno. El presidente anunció la creación de un Bloque de Búsqueda contra la Corrupción articulado con organismos de inteligencia, control fiscal y financiero, así como mecanismos de extinción de dominio acelerada para recuperar bienes obtenidos mediante actos ilícitos. Su administración también pretende impulsar un modelo de contratación pública basado en tecnologías de trazabilidad y blockchain.
La ceremonia reunió a una nutrida delegación internacional. Estuvieron allí el rey Felipe VI de España, los presidentes Javier Milei, Daniel Noboa, Santiago Peña y otros mandatarios latinoamericanos, además de una delegación de alto nivel enviada por el gobierno de Donald Trump. También arribó en la noche del jueves 6 de agosto, el presidente de la Fifa, Gianni Infantino.
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