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El impacto y la trastienda de la llamada entre Petro y Trump sobre narcotráfico y Venezuela, ¿qué sigue?

Ambos mandatarios dicen que el uno fue el que llamó al otro; más allá de eso, el diálogo, que duró “casi una hora”, baja la tensión entre ambos. Hay expectativa por un encuentro en la Casa Blanca. ¿Qué hay detrás?

  • Este diario reveló la fotografía de Petro al teléfono este miércoles mientras le explicaba su posición al republicano sobre “narcotráfico, ELN y Venezuela”. Fotos: AFP y Presidencia
    Este diario reveló la fotografía de Petro al teléfono este miércoles mientras le explicaba su posición al republicano sobre “narcotráfico, ELN y Venezuela”. Fotos: AFP y Presidencia
  • El impacto y la trastienda de la llamada entre Petro y Trump sobre narcotráfico y Venezuela, ¿qué sigue?
Nicolás Rivera Guevara

Editor de Actualidad

hace 1 hora
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El presidente Gustavo Petro casi llega tarde a una de las llamadas más importantes que ha tenido durante su mandato. En las últimas horas, según fuentes, la Casa Blanca le informó a la Cancillería su interés en hacer una llamada telefónica entre Donald Trump y el mandatario colombiano, quien no estaba en ese momento en la Casa de Nariño. De hecho, algunos congresistas republicanos habrían gestionado con antelación este escenario. Aunque no hay consenso sobre quién llamó a quién, lo cierto es que esta inesperada comunicación baja la tensión reciente entre ambos y tendrá efectos políticos.

Finalmente, cumplió con la hora de la llamada, “aunque casi no llego”, dijo después, y desde su despacho, en el tercer piso de Palacio, levantó el teléfono: estaba Trump al otro lado de la línea. Quién lo creyera. Se cumple casi un año desde que el magnate republicano volvió para un segundo periodo presidencial y, desde entonces, la relación entre Washington y Bogotá ha ido de mal en peor, con varios episodios de pelea y provocaciones. Más allá, pues EE. UU. ha tomado medidas concretas: la descertificación a Colombia en la lucha contra las drogas y la inclusión del presidente colombiano y su círculo en la temida Lista Clinton, por solo nombrar dos ejemplos importantes.

Según dijo el propio Petro, la llamada duró “casi una hora” y a través de un traductor simultáneo hablaron “de varias cosas en las que no hay acuerdo”, aunque no dijo cuáles. “El señor presidente sonrió varias veces mientras hablaba con Trump”, dijo bajo reserva una fuente que presenció la llamada. Tampoco hay consenso sobre la duración exacta del diálogo.

Este diario reveló la fotografía de Petro al teléfono este miércoles mientras le explicaba su posición al republicano sobre “narcotráfico, ELN y Venezuela”. En específico, según las fuentes y así lo confirmó Petro en su discurso, ambos mandatarios comentaron la situación con los bombardeos de EE. UU. a lanchas en el Caribe y el Pacífico en los que han muerto colombianos que presuntamente traficaban drogas; de las actividades criminales de la guerrilla de ELN y otros grupos en la frontera; de las cifras de cultivos de uso ilícito y de las incautaciones, de las que Petro suele sacar pecho.

Sobre Venezuela, el mandatario colombiano alcanzó a contarle a Trump que había hablado con Delcy Rodríguez, presidenta ilegítima de Venezuela, y la invitó a Colombia. Incluso, dijo que él “no era aliado de Maduro” porque “me alejó de (Hugo) Chávez y no pude ir al sepelio” en 2013.

A esta primer llamada con Trump le anteceden insultos de lado y lado, pues hasta hace pocos días el republicano decía que el líder colombiano “es un enfermo” que tiene “fábricas para hacer drogas”; ante la pregunta de un reportero sobre si EE. UU. haría con Petro lo mismo que con Maduro, es decir, capturarlo, el presidente gringo apenas dijo: “me suena bien”. Ese era el contexto previo a la llamada.

El Gobierno difundió la idea —inviable— de una injerencia extranjera contra el presidente de Colombia. Eso motivó, precisamente, la convocatoria del Gobierno a una movilización nacional para “defender la soberanía del imperialismo”. Para eso, el Ejecutivo obligó a marchar a contratistas de varias entidades como el Ministerio de Ciencias, el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) y Colpensiones, vistiendo la camiseta de la Selección Colombia (ver nota anexa).

“Espero reunirme con él”: Trump

Como si se tratara de dos mandatarios con una relación respetuosa y no como enemigos —que es lo que ha venido pasando—, el presidente Trump publicó un breve, pero contundente balance de su llamada con su homólogo colombiano.

A través de su red social, Truth Social, el republicano dijo que “fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien me llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido. Agradecí su llamada y su tono, y espero reunirme con él próximamente”.

Sobre esto último agregó que “el secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia están realizando los arreglos necesarios. La reunión tendrá lugar en la Casa Blanca, en Washington, D. C.”, concluyó.

El impacto y la trastienda de la llamada entre Petro y Trump sobre narcotráfico y Venezuela, ¿qué sigue?

Esta comunicación, seguramente escrita por su equipo, no es común en Trump, quien al igual que Petro usa sus redes sociales personalmente para decir lo que piensan, muchas veces sin pensar las consecuencias. Esta vez, en cambio, en la Casa Blanca optaron por bajar la tensión con el gobierno en Bogotá, quien históricamente había sido su aliado en la región.

Resulta inédito lo sucedido este miércoles con esta llamada, por supuesto, pero lo realmente clave es entender por qué y para qué ocurrió. Algunos observadores, entre ellos periodistas en Washington con fuentes en la Casa Blanca, dijeron en redes sociales que Estados Unidos habría optado por bajar los ánimos porque varios congresistas republicanos, y el propio secretario Rubio, saben que a Petro le quedan pocos meses en el poder y que un eventual conflicto con ellos es innecesario teniendo en cuenta la situación actual en Venezuela luego de la captura del dictador Nicolás Maduro. Incluso, una eventual escalada podría servirle a Petro como gasolina para la campaña política que se viene.

“Es un inesperado y positivo cambio de rumbo, después de meses de una relación muy tensa. Hay que seguir siendo cautelosos porque la relación depende mucho de las señales y las reacciones de ambos mandatarios. Si Petro no se inmiscuye en lo de Venezuela, Trump puede seguir cultivando confianza con él”, le dijo a este diario el internacionalista y profesor de la U. Javeriana, Manuel Camilo González.

Tan inesperada la llamada, que a Petro le tocó cambiar su libreto.

“Me tocó cambiar de discurso”

Luego de colgar, el presidente Petro volvió a sonreír y no se quitó una chaqueta de cuero con recubrimiento café en el cuello, como las que usaba Tom Cruise en Top Gun —una de las películas, por esencia, más gringas de la historia— y que también se puso el ministro Armando Benedetti. En los cálculos de los funcionarios de Palacio no estaba la posibilidad de hablar con Trump y mucho menos propiciar un encuentro diplomático en Washington.

Hace tan solo dos días, la canciller Rosa Villavicencio, que suele decir frases polémicas en sus declaraciones, dijo que ante una eventual “invasión”, Colombia “tiene un ejército” para defenderse. Por esa misma línea, es que el gabinete en pleno convocó la marcha con mensajes “antiimperialistas”.

Pero todo cambió minutos antes del discurso del presidente Petro en la Plaza de Bolívar, cuando se filtró la noticia de que había hablado con el presidente norteamericano. En la transmisión de RTVC, la caja de resonancia al servicio del Gobierno, se encargaron de exponer el hecho como una victoria de Colombia casi que sugiriendo que a Trump “le tocó” hablar con Petro. Cuando, realmente, es al revés, pues quien impone las condiciones en el mapa geopolítico actual es el huésped de la Casa Blanca.

Lo cierto es que el presidente Petro, con otro semblante en el rostro, se subió a la tarima y bromeó con varios funcionarios a su alrededor, incluido Benedetti y Angie Rodríguez, su mano derecha en Palacio.

“Hoy hemos hablado por primera vez desde que es presidente. Obviamente tenía mi inquietud (...) hablamos como una hora sobre narcotráfico y Venezuela”, dijo y luego confesó que “antes de venir tenía un discurso, pero me tocó cambiarlo”.

Pero eso no evitó las provocaciones porque manifestó que “Si tocan a Petro, tocan a Colombia” porque, según él, “si un pueblo osara hacerme daño, Colombia entra al conflicto”. Además, haciendo el balance de su llamada dijo que “Trump no es bobo. Podemos decir otras cosas, pero no es bobo”.

La gente que lo escuchaba fue agrupada hacia el centro de la Plaza de Bolívar porque justo al frente de la Catedral Primada, el Gobierno instaló unas vallas negras que redujeron el tamaño de las personas que caben usualmente con el recinto lleno. Esta vez, no hubo reportes sobre el aforo porque el PMU (Puesto de Mando Unificado), lo manejó el Ministerio del Interior y la Policía y no la Alcaldía de Bogotá, como es costumbre.

“Parece que ni recortando la Plaza de Bolívar ni llenándola de carpas Gustavo Petro fue capaz de llenarla. Quiso medir fuerzas en solidaridad con Maduro y le fue mal”, dijo el representante a la Cámara y aspirante al Senado, Andrés Forero.

Imprecisiones y mentiras del discurso de Petro

El mandatario vinculó la crisis diplomática actual con el “sectarismo político colombiano”, el cual, según sus palabras, ha conducido a Colombia a un “genocidio” de 700.000 mil muertos, “la mayoría por sectarismo político y narcotráfico”, desde 1948 cuando fue asesinado el líder liberal Jorge Eliécer Gaitán. Esto es una afirmación que no es del todo precisa en el sentido en que el Centro de Memoria Histórica de Colombia (CNMH) reporta 262.197 muertes documentadas en el conflicto armado entre 1958 y julio de 2018, de ellas, al menos 215.005 eran civiles y 46.813 combatientes.

Es decir, no existe un informe como tal que contabilice 700.000 asesinatos ni que se haya reconocido ese término “genocidio” en los informes de la JEP, la ONU o la Comisión de la Verdad para hacer referencia a lo que menciona el presidente Petro.

Durante su intervención destacó que, en tres años, se ha logrado reducir a la mitad la tasa de mortalidad por desnutrición infantil en comparación con el periodo de Iván Duque, sin entregar cifras precisas. En materia de narcotráfico, el presidente presentó cifras para supuestamente desmentir las acusaciones internacionales. Afirmó que el crecimiento de cultivos de hoja de coca en su gobierno no alcanza el 10 %, frente al supuesto 100% de crecimiento registrado bajo el mandato de Iván Duque.

Es así que informó la incautación de 2.800 toneladas de cocaína hasta el 31 de diciembre pasado, subrayando un cambio de estrategia hacia la sustitución voluntaria (con 30.000 hectáreas inscritas) en lugar de la erradicación forzosa que, según él, solo genera más violencia. Dicha cifra, de nuevo, no es tan precisa en el sentido en que los datos oficiales indican cifras mucho menores.

Por ejemplo, el Ministerio de Defensa registró 746 toneladas decomisadas en 2023 y 772 toneladas entre enero y octubre de 2024, un récord histórico anual. Esa progresión sugiere que las incautaciones totales aún están muy por debajo de las 2.800 toneladas acumuladas que mencionó el mandatario.

Gobierno obligó a contratistas a marchar

Durante este miércoles se conocieron denuncias de que a contratistas de entidades como el Sena, el Ministerio de Ciencias y Colpensiones los habrían obligado a marchar “con camiseta de la Selección” a la movilización de este miércoles.

Uno de los primeros pronunciamientos lo hizo el concejal de Medellín, Alejandro De Bedout, quien a través de su cuenta en X (antes Twitter) calificó la convocatoria como una acción oficial financiada con recursos del Estado para respaldar posiciones políticas que, a su juicio, exceden la defensa institucional del país.

De Bedout afirmó que, según una circular interna filtrada, el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) habría autorizado permisos laborales para que funcionarios participen en la movilización. En su mensaje, el concejal sostuvo que se estaría incentivando a empleados públicos a “salir a marchar y apoyar al tirano de Maduro”, en referencia al respaldo del Gobierno colombiano al mandatario venezolano.

El político aseguró que se estarían utilizando estructuras públicas, tiempo laboral y presiones institucionales para justificar una cercanía con un régimen que calificó como “responsable de presos políticos, represión sistemática y un éxodo masivo de ciudadanos”. Según De Bedout, este tipo de acciones distan de representar una defensa real de la democracia y la soberanía nacional.

Lea también: Trump sobre Venezuela: “Vamos a recuperar el petróleo que debimos recuperar hace mucho tiempo”

Petro invitó a Delcy Rodríguez a Colombia

El presidente Petro confirmó este miércoles que habló con Delcy Rodríguez, la presidenta designada de Venezuela luego de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de tropas estadounidenses en Caracas.

“Hablé también hace dos días con la presidenta actual en Venezuela, Delcy. A ella la conozco desde el principio de todo esto; la invité a Colombia y queremos establecer un diálogo tripartito, y ojalá mundial, para evitar que la sociedad venezolana —como podría ocurrir en Colombia— llegue a un punto de estallido interno”, dio a conocer el mandatario.

El jefe de Estado dijo que “Trump no es bobo” y calificó los hechos de la madrugada del pasado 3 de enero como algo “ilegal en mi opinión en las normas de la nación”. Además, señaló que supuestamente “engañaron a Trump diciendo algo que es absurdo: que Petro es el jefe del narcotráfico si casi lo matan cuatro veces”.

Durante su discurso reiteró que políticos colombianos viajaron a Washington y Miami para promover una campaña internacional destinada a vincularlo, supuestamente, con el narcotráfico.

“Esa mentira fue creada en Miami, Washington, etcétera, por los políticos colombianos que a todos vimos ir. Fue público, no me estoy inventando nada. Esa bolsa de mentiras contadas allá, algunas en público, otras en secreto”, expresó el mandatario.

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