Milagrosamente, cinco menores de edad y una joven de 18 años fueron rescatados con vida tras permanecer tres días escondidos en la húmeda selva del Caquetá. Ya no tenían comida ni agua, pero sí mucho miedo. Las tropas del Ejército llegaron antes que los criminales y hoy, al final, la familia está completa y con vida. Pero la historia es más larga.
El secuestro
Hace 14 días, a Fernando* le llegó una supuesta oferta de trabajo. Lo citaron a una finca en zona rural de Cartagena del Chairá, Caquetá. Cuando llegó, lo recibió alias ‘La Morocha’, una disidente de las Farc que de inmediato ordenó su secuestro.
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Pasó 11 días en ese lugar, sometido a trabajos forzados. No le daban comida y era víctima de constantes maltratos. Allí escuchó que lo iban a asesinar, entonces se las ingenió para escapar de un sitio custodiado por hombres armados y dispuestos a todo. Los captores no notaron su ausencia y Fernando logró correr hasta su casa.
Sin dar mayores explicaciones y con el tiempo jugando en contra, tomó a su esposa y juntos salieron a buscar ayuda. Las disidencias de alias Calarcá los estaban buscando. A Fernando lo querían asesinar tras ser señalado como supuesto responsable de un homicidio en la región. Ilesos llegaron hasta un campamento militar en Peñas Coloradas donde fueron auxiliados. “¿Dónde están nuestros hijos?”, preguntaron, pero nadie les dio razón.
La estrategia familiar
Fernando sabía que sus hijos estarían mejor escondidos. Confiaba en su hijo varón, un pelao de 17 años. Antes de salir a buscar ayuda, le dio una sola instrucción: cuide a sus hermanas y esconderse en la selva.
Bajo ninguna circunstancia podían dejarse ver de los criminales, que los buscaban para vengarse del padre que se les había escapado.
Rápidamente les explicó qué hacer y cómo mantenerse a salvo. La desesperación no les ganó y, con cabeza fría, armaron un plan. Les indicó el lugar exacto donde debían esconderse y, sobre todo, les hizo memorizar una palabra clave. “Se esconden y, si alguien les dice que salgan, solo lo hacen con la palabra clave”.
La oyeron tres días después, tras pasar hambre, frío y miedo en la jungla del Caquetá, donde por estos días no deja de llover. Soldados del Ejército la coreaban a las 3 de la madrugada, en el perímetro donde, según la indicación del padre, debían estar escondidos.
De acuerdo con el plan, cuando oyeran la palabra clave, solo los dos hermanos varones debían salir del escondite; las mujeres tenían que permanecer ocultas hasta tener certeza de que era un rescate.
“Cuando los soldados llegaron al perímetro, aparecieron dos jóvenes. Ellos, muy protectores, verificaron que no hubiera peligro y solo cuando estuvieron seguros y escucharon la palabra clave, condujeron de la mano a los militares hasta el escondite”, detalló el comandante de la Sexta División del Ejército, general Edilberto Cortés.
El rescate de los seis menores no solo evidenció la magnitud del riesgo que enfrentaban, sino también el nivel de presión que ejercen las estructuras armadas en el territorio.
Según relató el general Cortés, la operación tuvo que ejecutarse en condiciones complejas, marcadas por el mal clima y la urgencia de anticiparse a los criminales. De acuerdo con el oficial, la misión se planeó desde la noche anterior, pero las lluvias impidieron su ejecución durante el día. Finalmente, hacia las ocho de la noche de este lunes, tropas de la Fuerza de Despliegue Rápido N.° 6 fueron insertadas en la vereda La Ilusión, en una operación especial que exigió sigilo y precisión.
“El objetivo era claro, sacarlos de la zona, reunirlos con sus padres y garantizar su traslado a un lugar seguro, donde recibirán atención médica y acompañamiento institucional para el restablecimiento de sus derechos”, informó el Ejército. El comandante indicó que las autoridades, junto con entidades como el ICBF y la Defensoría del Pueblo, acompañarán a la familia en la decisión sobre su futuro, ante el riesgo evidente de permanecer en la región.
Mientras tanto, el Ejército mantiene operaciones ofensivas en el área, reiterando que no existe ningún tipo de cese que limite las acciones contra estructuras como la de alias ‘Calarcá’ y la propia ‘La Morocha’.
¿Quién es alias la morocha, responsable del secuestro?
Diana Milena Agudelo Salazar, alias La Morocha, aparece como una de las figuras clave dentro de la estructura Rodrigo Cadete, con injerencia en zonas rurales del Caquetá y Meta. De acuerdo con información de inteligencia, su trayectoria dentro del grupo armado se remonta a por lo menos 2018, cuando integraba redes de apoyo vinculadas a labores logísticas.
Con el paso de los años fue escalando posiciones hasta convertirse en cabecilla de escuadra y posteriormente en cabecilla de comisión, con un rol determinante en el manejo de finanzas ilegales.
En su contra existe una orden de captura vigente por delitos como concierto para delinquir agravado con fines de terrorismo, homicidio agravado, extorsión y secuestro.
Su perfil la ubica como un objetivo prioritario para las autoridades, no solo por su rol de mando, sino por su incidencia directa en la consolidación de estructuras ilegales en el sur del país.
*Identidades cambiadas por seguridad.
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