Colombia no jugó bien y a muchos futbolistas les faltó acompañar la gran actuación del portero David Ospina para que se diera el milagro de la clasificación a la semifinal de la Copa América.
Y es que si Colombia hubiera clasificado habría sido por la intercesión de los santos, porque solo tuvo una jugada clara de gol durante los 94 minutos, mientras que san David hacía todo lo posible por mantener su arco en cero pese a las múltiples llegadas de los argentinos.
La suerte era cafetera y cuando no aparecía el portero nacional los palos se convertían en sus aliados.
En las tribunas se decía que en esta jornada Dios era colombiano y puede ser cierto que una mano divina acompañó a Colombia hasta los penaltis, pero en esa instancia el combinado patrio...