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Frank ‘el flaco’ se burla de sus defectos y sus dolores en su nueva obra Extraordinariamente imperfecto

El comediante estrenó la obra el pasado fin de semana. Este viernes 22 y sábado 23 serán las últimas funciones en Medellín antes de irse de gira por el país.

  • La gira tendrá funciones en Pereira, Cali, Armenia, Manizales, Bogotá, Barranquilla, Chía, Marinilla y La Ceja.
    La gira tendrá funciones en Pereira, Cali, Armenia, Manizales, Bogotá, Barranquilla, Chía, Marinilla y La Ceja.
Sara Kapkin

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hace 35 minutos
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Frank Martínez, más conocido como el Flaco, estrenó Extraordinariamente imperfecto, su obra número 14, con dos shows completamente agotados en el Teatro de la Universidad de Medellín. En dos días, más de tres mil personas fueron a verlo burlarse de sus propios defectos y de historias que alguna vez fueron dolorosas.

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La idea que dio origen a la obra salió de una conversación con un amigo, que le preguntó si en el colegio le hacían bullying por el diastema –la separación de los dientes–, y Frank recordó que, aunque sus compañeros sí se burlaban, él no se sentía mal, pues creía que eso, más que un defecto, era un rasgo que lo hacía único. La obra se construye bajo esa intención de abrazar todo lo que ha sido, lo bueno, pero sobre todo lo malo.

En más de una hora y media de show, ‘el flaco’ pasa por todo: los dientes, la pobreza, el primer viaje a la luna, la lista Epstein, sus mascotas, su pareja, va y viene, conecta una historia con otra aunque parezca que no tienen nada que ver, improvisa y hace reír con facilidad. A propósito del estreno, que tendrá dos fechas más este viernes 22 y sábado 23 de mayo, EL COLOMBIANO habló con Frank.

Cuando escribe una obra ¿calcula en que partes se va a reír más la gente?

“No, una de las cosas que creo que más me diferencia del resto, y que es como lo más kamikaze, es que soy el único que estrena shows sin probar. Por lo general todo el mundo se prueba en el bares o alguna vaina y va tanteando chistes para que al llegar al gran escenario la cosa más o menos funciona. Pero yo nunca hago eso. Lo mío es pura convicción. Yo nunca pienso si a todo el mundo le va a gustar, pero trato de dar la mejor versión de mí, porque por alguna razón están ahí sentados, puede ser porque llevan mucho tiempo viéndome, o porque recién llegaron por algún video y les gustó algo particular, entonces me tranquilizo un poquito pensando, si yo escogí esto es porque le tengo fe”.

Este show tiene mucho de intimidad...

“Sí, hay temáticas que yo hace rato no tocaba; hace años hacía chistes de pobreza y de pobre porque me afectaban y tal, pero siento que a medida de los años, pues uno va evolucionando y la gente va a la par con uno, entonces me parece muy mentiroso uno pararse y decir no, es que yo soy muy pobre y que no sé qué... siento que uno debe hablar de lo que está viviendo. Cada show es como un diario de lo que viví en el último año. Entonces, cuando armé el show, me di cuenta de que, como la temática eran defectos, cosas, ahí se me abrió una ventana para meter cosas de infancia que nunca he dicho y que hablan de la pobreza, porque finalmente es el camino que he transitado para hacer esa versión de ahora y lo que puteaba y me daba rabia. Son cosas típicas de niño y de niño pobre. Tenía muchas cosas que contar, obvio. Y ya con cuarenta y dos años, más tranquilo y con las cosas bien con mi papá, que al que más le tiro en este show es...”

Es como un desahogo...

“Pero es un desahogo charro. Yo de niño rajaba por ser pobre, porque no me podían dar tal cosa... Ahora digo marica, yo tuve carencias, pero realmente lo que estaba pasando dentro mío era que me estaba obligando a un forcejeo con la personalidad. Al principio solo me quejaba, y con el tiempo, a medida que me iba quejando, fui desarrollando otra personalidad, porque cuando me quejaba notaba la cara en la gente. Ay, pobrecito. Y eso no me gustaba. Entonces me empecé a dar cuenta que si le metía ciertos cambios a la historia y lo decía de otra manera, entonces ya generaba la risa y eso sí me gustaba. A mi siempre me ha gustado mucho hablar, más que hacer reir incluso, porque a medida que uno habla con alguien se le abre un panorama que no tenía”.

Anota ideas en la medida en que hablando con gente, todos los días...

“Sí, todos los días voy anontando en el bloc de notas del celular, incluso ya empecé a sacar ideas para el show del año entrante. Yo siento que al cerebro hay que entrenarlo”.

Además, si uno no escribe las ideas se le olvidan...

“Y ya pasé por eso muchas veces, que digo buenísimo y me entretengo hablando con alguien y después llego a la casa y jueputa, ¿qué fue? Entonces lo tengo que anotar todo, y es un ejercicio bacano. A uno le preguntan mucho por el fenómeno de la hoja en blanco, el susto de empezar a escribir y que no salga nada. No es por sonar presumido, pero yo trato de que eso no exista escribiendo siempre. Para mí esto no es trabajo, es una vaina que me fascina y si encuentro una idea muy creativa, la celebro”.

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