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Juan Manuel Zapata convirtió el dolor por la muerte de su hermana en combustible para triunfar con Nacional

El volante ha tenido que superar lesiones, pérdidas y sacrificios para llegar donde se encuentra, a punta de trabajo y disciplina. Su gran anhelo es ser llamado a la Selección Colombia.

  • Con su rendimiento, Juan Manuel Zapata viene encontrando un lugar importante en el proceso de Lucas González y sabe que, si sigue así, podrá proyectarse al exterior y a la Selección. FOTO Manuel Saldarriaga
    Con su rendimiento, Juan Manuel Zapata viene encontrando un lugar importante en el proceso de Lucas González y sabe que, si sigue así, podrá proyectarse al exterior y a la Selección. FOTO Manuel Saldarriaga
hace 22 minutos
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Hay historias que se explican mejor con el corazón que con los números. La de Juan Manuel Zapata es una de ellas. A sus 26 años, el volante antioqueño sigue persiguiendo sueños que comenzaron cuando apenas tenía seis, cuando el fútbol apareció como un camino que, con el paso del tiempo, terminaría llevándolo hasta Atlético Nacional y a la ilusión de vestir algún día la camiseta de la Selección Colombia.

Su historia no ha sido sencilla. Desde que llegó al conjunto verdolaga ha tenido que convivir con lesiones que le han impedido encontrar la continuidad que siempre quiso. Pero este semestre decidió no mirar hacia atrás. Trabajó, esperó su oportunidad y, poco a poco, se ganó la confianza de Lucas González.

Hoy, Zapata pelea a pulso por un lugar en el mediocampo junto a Jorman Campuzano. Su fútbol es el de un volante de ida y vuelta, de esos que no escatiman esfuerzos para recorrer la cancha y que, además, tienen la capacidad de aparecer en el área rival con una pegada que puede marcar diferencias.

No fue un lugar regalado. Lo construyó con disciplina, paciencia y trabajo silencioso. Y Lucas González no pudo ignorarlo. Quizás pocas imágenes expliquen mejor quién es Juan Manuel Zapata en aquella celebración que protagonizó años atrás con Envigado.

Era un partido contra Junior en Barranquilla. Zapata marcó y, en lugar de correr hacia sus compañeros, se dirigió directamente hacia la tribuna. Allí estaba su madre, Arnoris Zumaqué, a quien abrazó y besó entre lágrimas.

Ella había hecho un viaje de unas diez horas desde Chigorodó hasta Barranquilla para verlo jugar. No era algo habitual. Por las dificultades y la distancia, normalmente solo podía viajar a Envigado dos o tres veces al año.

“Yo no sabía que ella iba a estar en el partido y, cuando salí a calentar, escuché su voz, llamándome”, recordó emocionado. Cuando llegó el gol, dejó que el corazón decidiera el camino.

“Cuando marqué, empecé a celebrar y me fui hasta allá para abrazarla y darle un beso a mi madre, porque sé que el sacrificio que hizo fue grande”, contó.

Juan Manuel comenzó a jugar fútbol a los seis años y en 2009 se radicó en Medellín. Su formación comenzó en el Club Estudiantil y, a los 11 años, llegó a las divisiones menores de Envigado.

Allí encontró el escenario para desarrollar su talento. Debutó profesionalmente en 2019 y rápidamente empezó a destacarse por una característica que todavía lo acompaña: el liderazgo.

Llegó incluso a portar la cinta de capitán del equipo naranja. Su personalidad y capacidad para asumir responsabilidades fueron creciendo al mismo ritmo que su fútbol.

En julio de 2023 apareció una nueva oportunidad. Fue cedido al Atlas de México, donde disputó 23 partidos de la Liga MX y acumuló 1.349 minutos. Esa experiencia terminó siendo importante para su carrera y llamó la atención de Pablo Repetto, quien lo conocía de su etapa en Santos y recomendó su llegada a Atlético Nacional. Vestir la camiseta verdolaga era cumplir uno de sus sueños.

Pero llegar no significaba que todo estuviera resuelto. Las lesiones le quitaron continuidad desde su llegada a Nacional. Hubo momentos en los que parecía difícil encontrar el ritmo y establecerse definitivamente en el equipo.

Sin embargo, Zapata no cambió su manera de trabajar. Esperó, entrenó y volvió. Y cuando tuvo la oportunidad, respondió.

Ahora es uno de los futbolistas que buscan hacerse un lugar en el mediocampo de Lucas González. Su capacidad para atacar y defender, su recorrido y su potente remate le permiten ofrecer una alternativa diferente.

La recompensa ha llegado en forma de minutos, confianza y protagonismo. Pero también existe una motivación colectiva. Zapata quiere ser parte de un Nacional que tiene objetivos grandes y que aspira a quedarse con los títulos de la Liga y la Copa BetPlay durante este semestre.

Y mientras pelea por esos trofeos, mantiene intactos sus sueños personales.

Zapata no esconde su felicidad por vestir la camiseta verdolaga. Es hincha de Nacional y disfruta el presente, pero sabe que todavía tiene caminos por recorrer.

“La meta en cualquier momento es la Selección Colombia o ir al exterior; soy hincha de Nacional y soy feliz acá, pero mi sueño es ir al fútbol extranjero”, confesó.

Italia e Inglaterra aparecen entre sus destinos soñados.

No tiene prisa. Al menos así lo ha demostrado durante su carrera. “Estoy concentrado en hacer las cosas bien y seguro Dios me enviará las cosas en el momento justo”, dijo.

Detrás del futbolista hay también un hombre marcado por una pérdida familiar. En 2010, un derrumbe ocurrido en una vía cercana a Santa Fe de Antioquia le arrebató a una de sus hermanas. Era apenas un niño.

Aquella tragedia dejó una herida que el tiempo no ha borrado, pero que también se convirtió en una fuente de motivación para seguir adelante y luchar por sus sueños.

Hoy, regresar a Medellín le permite además estar más cerca de su madre y de sus hermanas Cindy, Estefanía y Mauren. La familia sigue siendo una parte fundamental de su vida, como quedó demostrado aquel día en Barranquilla, cuando un gol terminó convertido en un abrazo.

Detrás de cada carrera hay una historia. Detrás de cada gol hay sacrificios. Y detrás de cada sueño sigue estando aquel niño que empezó a jugar fútbol a los seis años con la ilusión de llegar algún día muy lejos.

Hoy, el deportista está en Atlético Nacional. Y todavía quiere llegar mucho más lejos.

Bloque de preguntas y respuestas:

¿Cómo comenzó la carrera de Juan Manuel Zapata?
Zapata comenzó a jugar fútbol a los seis años y se radicó en Medellín en 2009. Se formó en el Club Estudiantil y luego llegó a las divisiones menores de Envigado, donde debutó como profesional en 2019.
¿Qué impacto tuvo la muerte de su hermana en su vida?
La pérdida de una de sus hermanas en un derrumbe ocurrido en 2010 fue un golpe muy duro para Zapata, quien era apenas un niño. Con el paso de los años, esa tragedia se convirtió también en una fuente de motivación para luchar por sus sueños y salir adelante.
¿Cuáles son los sueños que mantiene Juan Manuel Zapata?
Aunque es hincha de Atlético Nacional y disfruta su presente en el club, Zapata sueña con llegar a la Selección Colombia y jugar en el fútbol del exterior. Entre sus destinos preferidos están Italia e Inglaterra.

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