Entró en medio de vítores cuando iban 64 minutos y, a pesar de que su equipo perdía 5-0 contra el cuadro canadiense, la gente se mostró alegre: estaban viendo, en vivo, a uno de los futbolistas más importantes del mundo la década pasada en un estadio de césped sintético en Canadá.
La presencia de Rodríguez no fue definitiva, pero sí tuvo peso. Desde que entró, su equipo se mostró más ordenado –aunque después recibió el sexto gol en contra–, y con mayor peso para atacar. A Rodríguez, que finaliza contrato con el Minnesota United en junio, antes del Mundial –empieza el 11 de junio–, le restan once partidos con su club (el 23 de mayo, contra San Diego F.C., tendrá su último juego).
¿Le alcanzarán los minutos que sume en el duelo contra Seattle Sounders (22 de marzo), para entrar en los convocados por Néstor Lorezo para los duelos amistosos contra Croacia y Francia? Habrá que verlo. Lo cierto es que el futbolista colombiano ya empezó a tener el ritmo que pretendía alcanzar para llegar a la Copa del Mundo.