La Copa Mundial de la Fifa es uno de los eventos deportivos más codiciados del planeta. Es el torneo más importante del fútbol y uno de los certámenes más vistos, el cual genera cuantiosas cifras para la economía por el turismo y el comercio, entre muchas otras actividades. La atención que genera hace que muchas personas desatiendan sus quehaceres diarios, lo que genera impactos en materia de productividad.
El certamen durará 39 días en donde hay 104 partidos, de los cuales 72 son de la fase de grupos y 32 de las fases finales. La fase de grupos se jugará entre el 11 de junio y el 27 de junio, y por día habrá entre tres y cuatro partidos.
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El problema, desde la óptica de la productividad, es que algunos de estos cotejos se desarrollan en horario laboral, pues en la mayoría de los casos los compromisos son a las 11:00 a.m., a las 2:00 p.m. o a las 5:00 p.m., lo que hará que más de un trabajador tenga sus ojos y atención puestos en el torneo y no en sus labores.
En promedio, cada partido dura dos horas: dos tiempos de 45 minutos, más 15 minutos de entretiempo y los tiempos de reposición. En las finales se puede alargar el asunto si el partido termina en tablas, porque hay tiempo extra (20 minutos más) e incluso penales.
Así las cuentas, si por cada partido se destinan dos horas, para ver todos los compromisos del mundial se deberán emplear 208 horas. Si a esto se le saca un promedio, y usted ve todos los partidos, por día se tomará 5 horas y 20 minutos; es decir, más de media jornada laboral.
Si bien son muy pocos los que lograrán la gesta de ver los 104 partidos, esto no omite que muchos cambiarán su rutina diaria para seguir los encuentros, lo que no solo afecta la vida cotidiana, sino que también impacta en la productividad.
Un sondeo hecho a 8.000 trabajadores de ocho de los países clasificados al Mundial, elaborado por la firma UKG, revela que el desarrollo del torneo generará pérdidas de productividad de al menos US$17.000 millones, como consecuencia de los costos ocultos derivados del ausentismo o el presentismo, entendiendo esto último como aquellas personas que están en sus lugares de trabajo, pero no realizan sus labores.
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