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Entre luces y sombras: así es la historia de Colombia en los mundiales

A tres días del debut de la Selección Colombia en Norteamérica-2026, evocamos el camino recorrido en el máximo evento del fútbol. La mejor figuración fue en Brasil-2014.

  • Duelo entre Brasil y Colombia en Fortaleza, el 4 de julio de 2014, por los cuartos de final de la Copa del Mundo. Los auriverdes vencieron por un apretado 2-1. En la acción, Neymar y Camilo Zúñiga. FOTO Archivo-Colprensa
    Duelo entre Brasil y Colombia en Fortaleza, el 4 de julio de 2014, por los cuartos de final de la Copa del Mundo. Los auriverdes vencieron por un apretado 2-1. En la acción, Neymar y Camilo Zúñiga. FOTO Archivo-Colprensa
hace 1 hora
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Seis estaciones en el Olimpo del fútbol resumen la historia mundialista de Colombia; un relato que comenzó desafiando el poderío inca en 1962, maduró con el sello criollo de Francisco Maturana en los 90 y tocó el cielo con el quinto puesto en Brasil 2014. Desglosamos las luces y sombras de cada participación, los errores desde el banquillo en las citas definitivas y la expectativa actual de una generación que busca su propio destino.

Chile 1962: La gesta heroica

La clasificación a la Copa del Mundo de Chile 1962 permanece como una de las mayores gestas en la historia del balompié nacional por un factor determinante: el inmenso poderío que ostentaba en aquella época el fútbol del Perú. De hecho, la FIFA seleccionó originalmente a la ciudad de Arica como sede del grupo dando por descontado que la selección inca clasificaría, dada la vecindad geográfica.

Sin embargo, Colombia rompió los pronósticos de la mano de la dirección técnica de Adolfo Pedernera. El estratega moldeó a una brillante generación que creció inspirada por el fútbol que el propio Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano y compañía habían desplegado una década atrás en el Millonarios de la época de El Dorado.

En territorio austral, la Selección Colombia se adjudicó el decimocuarto puesto del certamen, superando en la tabla general a combinados como Bulgaria y Suiza. La gran página dorada de esa participación fue el histórico empate 4-4 ante la Unión Soviética, vigente campeona de Europa (1960), custodiada por el legendario guardameta Lev Yashin. No obstante, el torneo también dejó la sensación de que se pudo derrotar a Uruguay; el conjunto charrúa remontó el encuentro apelando a una garra que rozó la pierna fuerte, lo que derivó en las graves lesiones de Francisco “Cobo” Zuluaga y Delio “Maravilla” Gamboa.

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Aunque el certamen cerró con una goleada en contra ante Yugoslavia, el balance general no se borró. Colombia compitió con camiseta azul y lució el escudo de la Adefútbol (Asociación Colombiana de Fútbol), entidad que rigió durante tres décadas (1936-1966) y que desapareció tras ser incapaz de incorporar formalmente a la Dimayor y al fútbol profesional, los verdaderos artífices de la presencia nacional en Chile.

Italia 1990: surge una identidad

Tuvieron que pasar 28 años para que Colombia regresara a la élite del fútbol mundial. El retorno en Italia 1990 fue liderado por Francisco Maturana, quien transformó la mentalidad del futbolista local a partir de la base de “criollos” del Atlético Nacional.

El camino a la Copa no fue sencillo, aunque sí brillante. Paraguay, que había dejado por fuera a Colombia en la ruta hacia 1986, se encontró cuatro años después con una Selección radicalmente opuesta, producto del cambio conceptual y el criterio técnico existente entre el estilo de Gabriel Ochoa Uribe y la propuesta de Maturana.

El boleto definitivo se selló en un repechaje cerrado contra Israel, bien resuelto con un 1-0 en Barranquilla —una lúcida decisión de Maturana al elegir el Metropolitano como sede— y un heroico 0-0 en Tel Aviv.

Ya en el Mundial, el debut saldó la primera victoria en la historia del país en este torneo al vencer 2-0 a Emiratos Árabes Unidos. Posteriormente vino la derrota ante la última Yugoslavia unida y, acto seguido, el célebre empate 1-1 contra Alemania Federal.

Aquella mágica jugada colectiva comandada por Carlos “El Pibe” Valderrama y magistralmente definida por Freddy Rincón demostró el techo futbolístico que ese plantel podía alcanzar ante un rival de kilates.

En octavos de final, la ilusión se frenó ante la gran selección de Camerún —que luego firmaría un partidazo ante Inglaterra—. El recordado gol de Roger Milla, tras despojar del balón a René Higuita, no debió catalogarse como un error solitario del arquero; fue el resultado de un exceso de confianza colectivo que llevó a Luis Carlos Perea a entregarle un balón comprometido y “cuadrado”.

EE. UU. 1994: La paradoja

Estados Unidos 1994 quedó registrado como el gran fracaso de una Selección Colombia que tenía las condiciones futbolísticas necesarias para cumplir un certamen memorable y ofrecer un espectáculo superior al exhibido por los equipos que terminaron disputando la final.

La debacle comenzó con una sorpresiva derrota ante Rumania, un rival que pegó desde el inicio pero que la Tricolor tuvo opciones de igualar.

El propio director técnico Francisco Maturana suele repetir en sus reflexiones una frase lapidaria: “volvemos a jugar ese partido y lo empatamos o ganamos...”

Sin embargo, el destino del torneo se selló frente a los anfitriones. La caída ante Estados Unidos confirmó que ese plantel estelar se resquebrajó mentalmente en el momento clave de la competencia.

El posterior triunfo ante Suiza en la última jornada de la fase de grupos, que en los papeles debía asegurar la clasificación a los octavos de final, terminó siendo apenas un tibio y amargo consuelo de despedida.

Lo peor de aquella experiencia no fue lo deportivo, sino la tragedia social: el posterior asesinato del defensor Andrés Escobar. Una oportunidad de oro extraviada para una generación que estaba diseñada para codearse con la alta sociedad del fútbol mundial.

Francia 98: Fisuras en el vestuario

La participación en Francia 1998 estuvo marcada por la falta de manejo del director técnico Hernán Darío Gómez para zanjar un desacuerdo interno entre los dos referentes del plantel: Carlos “El Pibe” Valderrama y Faustino “El Tino” Asprilla. La tensión estalló en pleno desarrollo del torneo y terminó por reventar la convivencia y el rendimiento del equipo.

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A este conflicto de camerino se sumó otra decisión inexplicable del popular “Bolillo” Gómez —estratega de vigencia por 35 años—: excluir de la formación titular a Iván Ramiro Córdoba para otorgarle la confianza a Ever “Chaca” Palacios; una elección que el tiempo y la brillante carrera de Córdoba en el Inter de Milán demostraron totalmente desproporcionada.

En la cancha, el libreto se repitió de forma opaca. Colombia volvió a caer en el debut ante Rumania y posteriormente sufrió una derrota frente a Inglaterra que bien pudo terminar en una goleada mayor. La única satisfacción llegó con el triunfo ante Túnez, que significó la tercera victoria de Colombia en la historia de los Mundiales.

El paso por territorio francés retrató a una Colombia pálida debido a la gestión de Gómez, un técnico que demostró grandeza para encarar la fase eliminatoria sudamericana, pero que se tornó chico para las exigencias de la Copa del Mundo. Francia 1998 bajó el telón de la era dorada concebida por Maturana y capitaneada en el césped por el eterno número diez.

Brasil 2014: La cumbre colombiana

La cita de Brasil 2014 se consagró como la mejor actuación en la historia de la Selección Colombia en los Mundiales, alcanzando un histórico quinto puesto. Con autoridad, personalidad y un fútbol vistoso, el combinado nacional cabalgó el Grupo C logrando puntaje perfecto (9 puntos) gracias a los triunfos 3-0 ante Grecia, 2-1 frente a Costa de Marfil y 4-1 sobre Japón. En la ronda de octavos de final, el equipo ratificó su gran momento al despachar con un soberbio 2-0 a Uruguay en el mítico Maracaná.

El punto de quiebre llegó en los cuartos de final ante Brasil. El técnico argentino José Pékerman falló al modificar la estructura del equipo que venía de pasarle por encima a los uruguayos. Aunque solo realizó dos cambios nominales —excluyó a Jackson Martínez y Abel Aguilar para dar paso a Víctor Ibarbo y Fredy Guarín—, la solvencia y fluidez del juego colectivo desaparecieron ante el Scratch.

El desarrollo del juego estuvo muy condicionado por el polémico gol anulado a Mario Alberto Yepes. A pesar de la eliminación, el torneo dejó el quinto lugar del planeta, el antológico golazo de James Rodríguez a los charrúas y su consagración como el bota de oro del Mundial; un pináculo de gloria tras el cual el cucuteño iniciaría el lento descenso de su carrera profesional.

Rusia 2018: Un paso atrás

Colombia acudió a Rusia 2018 logrando por segunda vez consecutiva ganar su zona (el Grupo H), aunque esta vez con 6 unidades.

El camino empezó con un traspié al caer 2-1 ante Japón, pero el cuerpo técnico liderado por José Pékerman tuvo el mérito de no dejar caer anímicamente al grupo, logrando enderezar el rumbo con dos valiosas victorias: 3-0 ante Polonia y 1-0 frente a Senegal. Pese a avanzar como primeros, el nivel futbolístico general del equipo estuvo por debajo de lo mostrado cuatro años antes, dejando la sensación de que el noveno puesto final en el escalafón pudo y debió haber sido mucho mejor.

La gran deuda de esta edición volvió a pasar por la pizarra de Pékerman en el partido de eliminación directa. En los octavos de final ante Inglaterra, el estratega argentino planteó una estrategia excesivamente conservadora al alinear simultáneamente a tres volantes de marca: Carlos Sánchez, Wilmar Barrios y Jefferson Lerma. Cuando el técnico corrigió e introdujo las variantes de Matheus Uribe (por Sánchez) y Carlos Bacca (por Lerma), Colombia tomó el control del partido y dominó a Inglaterra, forzando la prórroga, pero el replanteamiento llegó demasiado tarde para evitar la eliminación en la tanda de penaltis.

*Juan Manuel Uribe-Colaboración especial

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