A plena luz del día, en Cicero, Chicago, estado de Illinois, fue asesinado el colombiano Johan David Adarve Sánchez, apenas unos minutos después de que terminara su jornada en la preparatoria Morton East High School.
El joven caleño de 17 años caminaba hacia su hogar el pasado 8 de enero y aún vestía el uniforme escolar cuando fue interceptado por un grupo de jóvenes en la cuadra 2100 de South 59th Avenue.
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Según lo relatado por familiares a medios estadounidenses, Johan acababa de hablar por teléfono con su padre, a quien le dio sus últimas palabras: “Papá, no se preocupe que ya estoy llegando a la casa”.
Tras ser abordado por quienes serían los agresores, Johan intentó huir, pero recibió un primer impacto de bala en el pecho. En el lugar se encontraban su novia, Donna Medina, y un primo; este último intentó defenderlo, pero fue golpeado en la cabeza con la cacha de un arma por uno de los atacantes.
Mientras Johan yacía en el suelo, se escuchó un segundo disparo que lo impactó en el tobillo. Pese a que su novia intentó reanimarlo dándole respiración boca a boca, el joven llegó sin signos vitales al hospital donde se confirmó su deceso.
La familia de la víctima ha denunciado de manera contundente que el asesinato fue el resultado de un acoso escolar (bullying) y xenofobia constante que Johan sufría por su nacionalidad colombiana.
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